Como acabamos de leer Usos amorosos de la postguerra española y algunas cosas que se cuentan en ese libro os han parecido escandalosas, os enlazo a una noticia del periódico Público (sobre todo al vídeo que hay inserto en ella, del equipo del Club de Creativos) para que os deis cuenta de que en algunos aspectos queda mucho por hacer.
Y una noticia de hoy mismo sobre Cinco horas con Mario. Además de recordar que se trata de una de las últimas oportunidades de ver el montaje teatral de la novela de Delibes, tiene varias consideraciones que podéis tener en cuenta para vuestro tema de lectura.
martes, 17 de abril de 2018
miércoles, 11 de abril de 2018
Comentario de texto 2.º Bachillerato
El texto que tenéis que analizar para la próxima semana (entrega el 20 de abril) es el siguiente:
martes, 20 de marzo de 2018
Leopoldo María Panero y Carmen Martín Gaite
Esta mañana hablábamos en 2.º Bachillerato de Ciencias de este autor: Leopoldo María Panero, miembro de una extensa saga de escritores. Y precisamente hoy mismo sale una noticia sobre él, en la que (si leéis) podéis comprobar que su legado sigue siendo tan polémico como su vida.
Por otra parte, en el Bachillerato de Humanidades hemos terminado el repaso del temario de Literatura y vamos a empezar a trabajar el libro de lectura Usos amorsos de la postguerra española, de Carmen Martín Gaite, lectura obligatoria de esta evaluación. Os propongo un comentario de texto de dicha obra, para empezar por el final.
Pero esa es otra historia, también bastante enredosa y compleja: la de los usos amorosos de los años sesenta y setenta. Esperemos que alguien tenga la paciencia de reunir los materiales de archivo y de memoria suficientes para contárnosla bien algún día.
Por otra parte, en el Bachillerato de Humanidades hemos terminado el repaso del temario de Literatura y vamos a empezar a trabajar el libro de lectura Usos amorsos de la postguerra española, de Carmen Martín Gaite, lectura obligatoria de esta evaluación. Os propongo un comentario de texto de dicha obra, para empezar por el final.
A principios de la década de los sesenta, toda jovencita que se tildara de moderna devoraba la traducción española de un libro publicado en Francia en abril de 1949 por Simone de Beauvoir, la compañera de Jean-Paul Sartre. Se titulaba El segundo sexo, y la cosecha de su lectura coincidía con el auge de la música de los Beatles. Empezaba a proliferar el espécimen de la muchacha que iba a bailar a las bôites, llegaba tarde a cenar, fumaba, hacía gala de un lenguaje crudo y desdolido, había dejado de usar faja, no estaba dispuesta a tener más de dos hijos y consideraba no sólo una antigualla sino una falta de cordura llegar virgen al matrimonio.
El sexo hasta hace pocos años relativamente era tema tabú —escribiría López Aranguren— y se ha convertido ahora en obsesivo… La sexualidad ha sido convertida en un «market value» susceptible de intensa, omnipresente explotación: nuestra sociedad de consumo lo es, capitalmente, de consumo erótico.
Pero esa es otra historia, también bastante enredosa y compleja: la de los usos amorosos de los años sesenta y setenta. Esperemos que alguien tenga la paciencia de reunir los materiales de archivo y de memoria suficientes para contárnosla bien algún día.
Usos amorosos de la postguerra española, Carmen Martín Gaite (1987), pp. 217-218
martes, 13 de marzo de 2018
Gramsci
Instrúyanse,
porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia.
porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia.
Agítense,
porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo.
porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo.
Organícense,
porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.
porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.
jueves, 22 de febrero de 2018
¿Y qué decir de nuestra madre España...
Os quiero mucho
Albert Pla
Músico
PERIÓDICO DIGITAL)

A ver si se me ocurre algún tema para hacer una canción, algo que no sea anticonstitucional, ni ilegal, ni anti patriótico.
A ver si se me ocurre algo que no sea sedicioso, ni por lo que nadie me pueda acusar de rebelión. Algo que no ofenda a nadie, algo que no atente contra la moral de nadie, algo por lo que nadie se sienta insultado, ni sirva para que nadie me insulte.
A ver si se me ocurre algo que no le falte el respeto a nadie.
A ver si soy capaz de decir algo que pueda evitar que acabe delante de un juez, por injurias o calumnias. A ver si puedo componer algo que no sea antisistema para este sistema. A ver si se me ocurre alguna canción que no haga apología de nada, que nadie me pueda confundir con un terrorista, un desestabilizador, un peligro.
Quiero escribir algo por lo que nadie se sienta insultado, y sobre todo, algo que no insulte a los que jamás escucharán esta canción.
Tal vez podría poner algún tópico típico de las canciones de amor, porque una canción de amor nunca ofende a nadie.
Podría decir “te quiero mucho”. Pero no. Si canto esto, podría ser acusado de discriminador, de racista, de xenófobo, de elitista, de excluir a todo el mundo, esto sería un delito de odio para el resto de habitantes del mundo.
Mejor pongo “quiero a todo el mundo”, pero igual el mundo me acusa de acosador.
O tal vez algunos confunden el “quiero” con un deseo sexual. O algunos pueden interpretar el “quiero” en el sentido” egoísta, megalómano. “Quiero” puede significar posesión. No lo voy a decir, no me atrevo. Y qué decir de poner la palabra “mucho”, porque ofendería a los que tienen poco.
¿Nadie se ha dado cuenta de cuánto odio guarda dentro de sí la frase “os quiero mucho”?
Esta frase es una falta de respeto, llena de infamias y blasfemias. Intolerable, debería estar perseguida por la ley. Definitivamente, el verso: “Os quiero mucho”, incita al odio.
Las autoridades deberían tomar medidas urgentes contra quien diga que quiere mucho a alguien. Poner todos los mecanismos del Estado al servicio de políticos, periodistas, policías, jueces, magistrados, militares, para que regulen y vigilen y denuncien a quienes infrinjan la ley de una vez por todas. Es más, se debería controlar a las redes para que las redes digan lo mismo que las autoridades, porque si no esto es el caos.
No se me ocurre nada. Como compositor, soy un desastre.
Pero en el fondo, tengo suerte. No quisiera acabar como Hasél o Valtonyc.
miércoles, 21 de febrero de 2018
Antimorfología
"Durante mucho tiempo mi sobrina estuvo convencida de que el señor que fabrica las agujas era el agujero". (M. B.)
martes, 13 de febrero de 2018
Artículo sobre la cadena perpetua revisable
Os copio un artículo de David Trueba (publicado en El País, hoy 13 de febrero) sobre un tema de actualidad:
La manipulación de las pasiones es el afán de la política.
Los márgenes parecen infinitos y los ciudadanos se enfervorizan día tras
día con la dulce tonada de esos flautines de Hamelín por más que los
toquen tipos siniestros, cafres, ineptos, irresponsables o,
sencillamente, desafinados. La última curva en la epopeya de nuestra
inocencia es la receptividad que ha encontrado en el Gobierno la
reclamación de familiares de víctimas de horrendos crímenes en favor de
una cadena perpetua revisable menos revisable y más perpetua que la
actual. La sociedad respalda este nuevo endurecimiento por evidente
solidaridad con el dolor de los inocentes. Pero el Gobierno ha
encontrado en esta comprensible petición la oportunidad para remodelar
la agenda de la opinión pública nacional. Tras semanas penosas donde el
barco presenta fugas de agua que anticipan el cercano naufragio, algún
genio de la mercadotecnia electoral ha desplegado velas a favor de
viento. Y funciona, vaya si funciona.
Los
españoles desean con honestidad que no vuelvan a repetirse los crímenes
que más nos han horrorizado en las últimas décadas. Quizá lo que
requeriría mejor análisis es encontrar las claves para reducirlos de
verdad. Puede que el anterior endurecimiento del Código Penal, también
elaborado a golpe de telediario en 2003, no haya traído los efectos
felices que se le presumieron, si no, no estaríamos aquí hablando de
esto. Se sabe con datos certeros que en los países donde el Estado
aplica la violencia y la reciprocidad contra los criminales, el número
de asesinatos en lugar de reducirse tiende a aumentar. En Norteamérica
padecen más crímenes las circunscripciones que mantienen la pena de
muerte que las que no la aplican. La explicación es sencilla, los seres
humanos tienden a imitar los comportamientos de las figuras paternas y
de las instituciones bajo las que viven.
Los españoles que aspiran a un plan satisfactorio para reducir el número de asesinos y amenazas sociales, no tan grande como les hacen creer cuando conviene, deberían exigir a los responsables políticos que dejen de engañarlos con falsas soluciones. La mejor receta para reducir el crimen es más gasto en educación, planes certeros para atajar el machismo dominante que acaba con una niña o una mujer cada semana en España, dotar de más medios a la psiquiatría estatal, luchar contra la desigualdad de recursos, reparar las cotas crecientes de marginalidad social y mejorar la atención de menores delincuentes y presos convictos para que su paso por las instituciones de reforma y castigo sea reparador. El crimen sin sentido siempre existirá, no le sumen la mentira.
Penas
El crimen sin sentido siempre existirá, no le sumen la mentira
Los españoles que aspiran a un plan satisfactorio para reducir el número de asesinos y amenazas sociales, no tan grande como les hacen creer cuando conviene, deberían exigir a los responsables políticos que dejen de engañarlos con falsas soluciones. La mejor receta para reducir el crimen es más gasto en educación, planes certeros para atajar el machismo dominante que acaba con una niña o una mujer cada semana en España, dotar de más medios a la psiquiatría estatal, luchar contra la desigualdad de recursos, reparar las cotas crecientes de marginalidad social y mejorar la atención de menores delincuentes y presos convictos para que su paso por las instituciones de reforma y castigo sea reparador. El crimen sin sentido siempre existirá, no le sumen la mentira.
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