viernes, 29 de marzo de 2019

Otro comentario

Mientras en la ciudad australiana de Adelaida los termómetros superaban los 46 °C, en Chicago caían por debajo de los 30 °C. En la visión simplista del cambio climático que tiene Donald Trump, calentamiento global quiere decir calor y no frío, y por eso se permitió hacer broma. Pero el clima no está para bromas. Con estas manifestaciones extremas, cada vez más frecuentes, la Tierra se queja de la primera de las tres fracturas metabólicas a las que la humanidad la ha sometido en su afán por explotar los recursos naturales. Sobre esas fracturas escribe Joaquim Sempere en su último libro, Las cenizas de Prometeo.

La primera fractura es la energética y se produjo cuando la humanidad dejó de abastecerse de la energía procedente del sol, en una economía circular mediatizada por la fotosíntesis, y pasó a utilizar energías fósiles de forma masiva. Primero el carbón y luego el petróleo y el gas. A diferencia del modelo anterior, basado en energía renovable, las energías fósiles podían acumularse en grandes cantidades. Los avances científicos y el nuevo modelo energético permitieron el gran salto de la revolución industrial. Las consecuencias de las otras dos fracturas —el agotamiento de las tierras y los minerales— vendrán más tarde, pero las de la fractura energética ya están aquí. Cuanto antes emprendamos la transición hacia fuentes renovables y volvamos a una economía circular, mejor. Si no, lo tendremos que hacer a las bravas.

El problema es que no somos conscientes de la urgencia de actuar. El cambio climático es un fenómeno complejo que avanza de forma inexorable y que, a partir de ciertos parámetros, tiene efectos irreversibles. Joaquim Sempere utiliza una metáfora que ilustra bien la dificultad de percibir el riesgo en este tipo de dinámicas exponenciales: “Si en un estanque con agua crece un nenúfar y sabemos que cada día se duplica la superficie de agua cubierta por las hojas y que el estanque quedará totalmente tapado a los 30 días, ¿cuál será el día en que la mitad del estanque quedará cubierta? Respuesta: el día 29. El día 26 el nenúfar solo cubrirá 1/16 parte. Parecerá que estamos lejos del desenlace. ¿Y el día 27 solo una octava parte?”. ¿En qué día estamos en el avance exponencial del nenúfar del cambio climático en el estanque planetario? Puede que cuando percibamos la inminencia del peligro sea ya demasiado tarde. (Milagros Pérez Oliva, “El nenúfar del cambio climático”, El País, 7 de febrero de 2019)

lunes, 25 de marzo de 2019

Comentario de texto

El glutamato: un aditivo que potencia el sabor… y el hambre          
El País, 13/12/2005

Hace ya cierto tiempo que los especialistas consideran que la epidemia de obesidad que afecta a los países industrializados no es sólo un problema de equilibrio entre las calorías que se ingieren y las que se gastan. Investigaciones realizadas en la Universidad Complutense de Madrid sugieren que la ingesta de alimentos que contienen glutamato monosódico, un potenciador del sabor conocido como E-621, despierta un hambre ansiosa, hasta el punto de que incrementa la voracidad en las ratas estudiadas en el 40%. Según estas investigaciones, el glutamato actúa sobre las neuronas de una región cerebral llamada el núcleo arcuato, e impide el buen funcionamiento de los mecanismos inhibidores del apetito. (…)
Como aditivo potenciador del sabor es muy utilizado en los restaurantes y también se añade a un sinfín de alimentos envasados o preparados, como las salchichas, las patatas fritas, los ganchitos, los quicos y demás aperitivos para adultos y chucherías para niños que se consumen profusamente. En el envase suele figurar que el producto contiene E-621, pero no la cantidad exacta. Por ejemplo, una ración de comida preparada a la que se le ha añadido glutamato lleva seis gramos de este producto por kilogramo. En el caso de las patatas fritas, se incluyen cuatro gramos por la misma cantidad y, en el de las salchichas, seis. (…)
Su uso creciente en alimentos envasados podría tener efectos graves indirectos sobre la tendencia a la obesidad al aumentar la sensación de hambre, y a partir de ciertas cantidades, también podría tener efectos tóxicos sobre el organismo del consumidor. "Hemos realizado", explica un investigador de la Complutense, "diferentes investigaciones con ratas adultas, en crías recién nacidas y en ratas gestantes, a las que hemos inyectado glutamato monosódico en altas dosis. En todos los casos hemos observado que modifica el patrón de conducta del apetito y la saciedad, y también hemos visto efectos neurotóxicos, mayores cuanto más inmaduro o vulnerable fuera el animal estudiado. Esa neurotoxicidad destruye partes del cerebro involucradas en el control del apetito y disminuye, además, la producción de la hormona del crecimiento, responsable de que haya más músculo y menos grasa. Y esto también lo hemos comprobado en ingesta por vía oral".

miércoles, 6 de marzo de 2019

Lecturas varias

Un artículo sobre María Lejárraga.

Una columna sobre Walter Benjamin y Antonio Machado.

Otro texto sobre el «feminismo liberal».

Una entrevista a Chantal Maillard.

Y una noticia sobre la fecha del 8 de marzo como día internacional de la Mujer.

martes, 12 de febrero de 2019

Ortografía

Un artículo sobre ortografía.

5b LUCES DE BOHEMIA


Luces de bohemia se publicó por primera vez en la revista España en 1920, pero es en 1924 cuando aparece la versión definitiva con tres escenas añadidas (II, VI, XI).
La obra narra la última noche de la vida de Max Estrella, poeta ciego y miserable. Valle se inspiró en la figura del novelista Alejandro Sawa, al igual que hizo Baroja en El árbol de la ciencia con el personaje llamado Villasús. Lo cierto es que los últimos días y la muerte de este escritor impresionaron mucho al gallego.
Algunos estudiosos creen que la obra puede estar influenciada por la Divina comedia, de tal modo que Max se acompaña de Don Latino mientras se sumergen en lo más profundo de la noche, al igual que Dante desciende a los infiernos guiado por Virgilio.
En cuanto a la estructura del texto, la meditada organización le permite a Valle una progresión agobiante en la grotesca tragedia del protagonista. La obra se divide en tres partes: un preludio (escena 1) que presenta paralelismos con la escena XII (muerte de Max) y las escenas XIII-XV (suicidio de su mujer e hija). El cuerpo de la obra se basa en la peregrinación del poeta ciego por la noche madrileña (escenas II-XI); este bloque a su vez se puede subdividir en dos partes simétricas marcadas por el encuentro con el preso anarquista catalán, que podría estar basado en Mateo Morral, anarquista, autor del atentado contra Alfonso XIII en 1906. La última parte, tras la escena XII en la que se explica la teoría del esperpento, es un epílogo absurdo con el velatorio de Max, las conversaciones del cementerio y el final agónico de Don Latino.
El esperpento es la deformación y distorsión de una realidad inaprensible (los espejos del callejón del Gato). Algo muy importante es cómo Valle vació de razón, sentimiento y sensibilidad a los personajes, utilizando técnicas expresionistas como la animalización, cosificación o muñequización. Los hombres se transforman en perros, fantoches o peleles, como en algunas pinturas de Goya. El mayor fantoche del esperpento es Don Latino (caricatura de la bohemia, miserable y desleal). Pero el dramaturgo también ridiculiza a la burguesía (Zaratustra o el tabernero Pica Lagartos), a la policía (capitán Pitito, o los guindillas) o a los sepultureros (parodias de los de Hamlet); empleando para ello un amplio abanico de registros lingüísticos (verás cómo te cachondeo, es usted corrosivo, carcunda, llevar mancuerna, etc.).
Algunos personajes, como Max o el preso catalán, escapan de esta condición. Max es un personaje complejo y espléndido; es considerado un maestro por sus conocidos literatos; realiza reflexiones sobre la ruinosa situación de España de aquel momento, por ejemplo, cuando conversa con el anarquista. Trata temas vigentes hoy en día, como la represión policial o ciertos conflictos sociales. Se fustiga el capitalismo, la religión, las camarillas literarias, el periodismo, se critica la acción de las fuerzas del orden (la conocida «Ley de Fugas» que permitía disparar a un fugitivo), se burla de la Real Academia, o de escritores como Benito Pérez Galdós, al que llama Garbancero. Y sobre todo ello impera el tema fundamental de la muerte.
Merecen especial importancia las acotaciones, que son especialmente literarias muy elaboradasminuciosas y sugerentes: en ellas Valle-Inclán consigue introducir técnicas cinematográficas como el zoom. Una acotación muy impactante es la que describe a una madre con el cadáver de su hijo en brazos (Guernica literario).
En suma, todo parece resumirse en la siguiente frase de Max Estrella: «España es una deformación grotesca de la civilización europea».


viernes, 18 de enero de 2019

Comentario de texto para 2.º Bachillerato


Este es el texto que tenéis que analizar y entregar el 25 de enero:


Espera, que sigo yo, que lo recuerdo perfectamente: aquella genialidad que soltaste en una comida de amigos, lo del quijotismo, ¿recuerdas? Hablábamos de estilos de crianza, y te sumaste a quienes hacían chistes sobre crianza natural: lo que me pasaba, a mí y a todas las madres locas como yo, era lo mismo que a don Quijote, dijiste. Espera, tengo que imitarte, aquella voz declamatoria que pusiste al interpretar tu parodia del famoso fragmento cervantino: ¡del poco dormir y del mucho leer, a las madres se les secó el cerebro, de manera que vinieron a perder el juicio, y vinieron a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y fue que les pareció convenible y necesario hacerse madres naturales! A partir de ahí estiraste la broma comparando los libros de caballería con los de crianza, y hasta reelaboraste burlón el famoso discurso de don Quijote sobre la edad de oro: ¡dichosa edad y siglos dichosos aquellos!, exclamaste, payaso, y evocaste un pasado mítico de cazadores y recolectores donde las madres llevaban todo el día a sus hijos colgando del pecho y dormía la familia en un mismo jergón y los bebés comían cuando tenían hambre, dormían cuando tenían sueño, contenían los esfínteres cuando les parecía adecuado, y lloraban si su madre desaparecía de su vista para así asegurarse que no morirían de frío o de hambre ni serían devorados por las fieras. Lo raro es que no escribieses un gracioso artículo de polémica fácil para ser el más leído del día; o un libro, otro jodido hueco editorial, un nicho de mercado, miles de maridos corriendo a comprarlo, yo hice la EGB, mi mujer se volvió una loca de la crianza natural.

Isaac Rosa, Feliz final (Seix Barral, 2018) pp. 226-227


Un artículo que explica un poco qué es eso de "yo hice la EGB". De todas formas, podéis buscar más información en la web sobre el libro que da título a dicho fenómeno.

viernes, 11 de enero de 2019