Un artículo sobre María Lejárraga.
Una columna sobre Walter Benjamin y Antonio Machado.
Otro texto sobre el «feminismo liberal».
Una entrevista a Chantal Maillard.
Y una noticia sobre la fecha del 8 de marzo como día internacional de la Mujer.
miércoles, 6 de marzo de 2019
martes, 12 de febrero de 2019
5b LUCES DE BOHEMIA
Luces
de bohemia se publicó por primera vez en la revista España en
1920, pero es en 1924 cuando aparece la versión definitiva con tres
escenas añadidas (II, VI, XI).
La
obra narra la última noche de la vida de Max Estrella, poeta ciego y
miserable. Valle se inspiró en la figura del novelista Alejandro
Sawa, al igual que hizo Baroja en El árbol de la ciencia con
el personaje llamado Villasús. Lo cierto es que los últimos días y
la muerte de este escritor impresionaron mucho al gallego.
Algunos
estudiosos creen que la obra puede estar influenciada por la Divina
comedia, de tal modo que Max se acompaña de Don Latino mientras
se sumergen en lo más profundo de la noche, al igual que Dante
desciende a los infiernos guiado por Virgilio.
En
cuanto a la estructura del texto, la meditada organización le
permite a Valle una progresión agobiante en la grotesca tragedia del
protagonista. La obra se divide en tres partes: un preludio (escena
1) que presenta paralelismos con la escena XII (muerte de Max) y las
escenas XIII-XV (suicidio de su mujer e hija). El cuerpo de la obra
se basa en la peregrinación del poeta ciego por la noche madrileña
(escenas II-XI); este bloque a su vez se puede subdividir en dos
partes simétricas marcadas por el encuentro con el preso anarquista
catalán, que podría estar basado en Mateo Morral, anarquista, autor
del atentado contra Alfonso XIII en 1906. La última parte, tras la
escena XII en la que se explica la teoría del esperpento, es un
epílogo absurdo con el velatorio de Max, las conversaciones del
cementerio y el final agónico de Don Latino.
El
esperpento es la deformación y distorsión de una realidad
inaprensible (los espejos del callejón del Gato). Algo muy
importante es cómo Valle vació de razón, sentimiento y
sensibilidad a los personajes, utilizando técnicas expresionistas
como la animalización, cosificación o muñequización. Los hombres
se transforman en perros, fantoches o peleles, como en algunas
pinturas de Goya. El mayor fantoche del esperpento es Don Latino
(caricatura de la bohemia, miserable y desleal). Pero el dramaturgo
también ridiculiza a la burguesía (Zaratustra o el tabernero Pica
Lagartos), a la policía (capitán Pitito, o los guindillas) o
a los sepultureros (parodias de los de Hamlet); empleando para ello un amplio abanico de registros lingüísticos (verás cómo te cachondeo, es usted corrosivo, carcunda, llevar mancuerna, etc.).
Algunos
personajes, como Max o el preso catalán, escapan de esta condición.
Max es un personaje complejo y espléndido; es considerado un maestro
por sus conocidos literatos; realiza reflexiones sobre la ruinosa
situación de España de aquel momento, por ejemplo, cuando conversa
con el anarquista. Trata temas vigentes hoy en día, como la
represión policial o ciertos conflictos sociales. Se fustiga el
capitalismo, la religión, las camarillas literarias, el periodismo,
se critica la acción de las fuerzas del orden (la conocida «Ley
de Fugas» que permitía
disparar a un fugitivo), se burla de la Real Academia, o de
escritores como Benito Pérez Galdós, al que llama Garbancero.
Y sobre todo ello impera el tema fundamental de la muerte.
Merecen
especial importancia las acotaciones, que son especialmente
literarias —muy
elaboradas— minuciosas
y sugerentes:
en ellas Valle-Inclán consigue introducir técnicas
cinematográficas como el zoom.
Una acotación muy impactante es la que describe a una madre con el
cadáver de su hijo en brazos (Guernica
literario).
En
suma, todo parece resumirse en la siguiente frase de Max Estrella:
«España
es una deformación grotesca de la civilización europea».
viernes, 18 de enero de 2019
Comentario de texto para 2.º Bachillerato
Este es el texto que tenéis que analizar y entregar el 25 de enero:
Espera, que sigo yo, que lo recuerdo
perfectamente: aquella genialidad que soltaste en una comida de
amigos, lo del quijotismo, ¿recuerdas? Hablábamos de estilos de
crianza, y te sumaste a quienes hacían chistes sobre crianza
natural: lo que me pasaba, a mí y a todas las madres locas como yo,
era lo mismo que a don Quijote, dijiste. Espera, tengo que imitarte,
aquella voz declamatoria que pusiste al interpretar tu parodia del
famoso fragmento cervantino: ¡del poco dormir y del mucho leer, a
las madres se les secó el cerebro, de manera que vinieron a perder
el juicio, y vinieron a dar en el más extraño pensamiento que jamás
dio loco en el mundo, y fue que les pareció convenible y necesario
hacerse madres naturales! A partir de ahí estiraste la broma
comparando los libros de caballería con los de crianza, y hasta
reelaboraste burlón el famoso discurso de don Quijote sobre la edad
de oro: ¡dichosa edad y siglos dichosos aquellos!, exclamaste,
payaso, y evocaste un pasado mítico de cazadores y recolectores
donde las madres llevaban todo el día a sus hijos colgando del pecho
y dormía la familia en un mismo jergón y los bebés comían cuando
tenían hambre, dormían cuando tenían sueño, contenían los
esfínteres cuando les parecía adecuado, y lloraban si su madre
desaparecía de su vista para así asegurarse que no morirían de
frío o de hambre ni serían devorados por las fieras. Lo raro es que
no escribieses un gracioso artículo de polémica fácil para ser el
más leído del día; o un libro, otro jodido hueco editorial, un
nicho de mercado, miles de maridos corriendo a comprarlo, yo hice la
EGB, mi mujer se volvió una loca de la crianza natural.
Isaac Rosa, Feliz
final (Seix Barral, 2018) pp. 226-227
Un artículo que explica un poco qué es eso de "yo hice la EGB". De todas formas, podéis buscar más información en la web sobre el libro que da título a dicho fenómeno.
viernes, 11 de enero de 2019
¿Qué es el dinero?
Artículo sobre una pregunta esencial por la que casi nadie se pregunta.
Aquí podéis leerlo.
Aquí podéis leerlo.
domingo, 16 de diciembre de 2018
Comentario de texto para enero
300 palabras
19 de octubre de 2017, El País
Diez más, diez menos; quince arriba, quince abajo. Esas alhajas vienen cabiendo en este cofre. Depende de los puntos seguidos, los aparte y los supensivos. De las comas, comillas y paréntesis. De las eles y las íes, palitroques que estrechan las líneas, y de las emes y las uves dobles, mamotretos que las ensanchan. De la proporción y el rimo de agudas, llanas y esdrújulas. De la cadencia entre párrafos. De todo eso depende, y hasta de las diéresis de las úes y las vírgulas de las eñes, la diana o el pinchazo de estos dardos. Y todo eso sin hablar del fondo, claro. Cada balín de esta recortada debiera estar medido, tallado y preñado de intención y significado. Porque a este laberinto, como a la peluquería o al quirófano, se sabe cómo se entra, pero no cómo se sale. Hay quién conoce de antemano qué quiere decir y por qué y hasta de qué exacto modo. Benditos sean. Una se adentra en la selva sin más brújula que el instinto y la vergüenza ajena y el amor propio, y va desbrozando la hojarasca a base de cabezonería, palos de ciega y machetazos de teclado. El camino se hace a veces terriblemente largo; a veces sospechosamente corto y, siempre, horriblemente ansioso. Hasta que, de repente, coincidiendo con precisión helvética con la hora del cierre, lo tecleado cobra sentido y sensibilidad y, si no, los das por cobrados y la acabas pensando que otra vez saldrá más redonda y que has salvado el pellejo hasta la próxima.
Escribir una columna es un gozo y una tortura. La tortura de iniciarla y el gozo de acabarla. No creo que este oficio de artesanos sea masculino ni femenino. Tampoco que las mujeres seamos buenas ni malas ni mejores ni peores columnistas que ellos por tener ovarios. Solo sé que los tenemos, que somos unas cuantitas y que, si nos compran el género, será porque se vende. Lo de la paridad en congresos lo dejo para otra. Hoy bastante tengo con cuadrar el sudoku y cerrarlo a tiempo.
1a.
El tema de este texto es la dificultad al escribir una columna
periodística.
1b.
En cuanto al plano fónico-gráfico, destaca la utilización de
numerosa puntuación, la repetición de conjunción «y»
—polisíndeton que acelera el ritmo— y de la preposición «de»
con fines estilísticos. Todas las oraciones son enunciativas y el
primer párrafo es prácticamente entero una larga enumeración. Se
emplea la repetición de las palabras anteriores para crear un ritmo
apresurado, que acerca el texto a la oralidad y lo espontáneo.
En
referencia al plano morfosintáctico, es necesario comentar el gran
número de sustantivos empleados, que refuerzan la sensación de que
es todo una enumeración atropellada para terminar la columna.
Algunos están en presente de indicativo (depende), o
pretérito imperfecto de subjuntivo (debiera), alguna
perífrasis aspectual durativa (vienen cabiendo) y el uso,
además, de tercera, segunda (los das por cobrados) y primera
persona —en este orden, más o menos, según avanza el texto—,
con lo que la autora incluye al lector y a sí misma en la locución
del texto. Por lo tanto, se puede hablar de funciones representativa,
apelativa y expresiva respectivamente. Hay oraciones muy cortas
(Benditas sean) y muy largas, incluso con puntos y comas (al
final del primer párrafo), así como varias frases sin verbo
(primeras líneas).
Dentro
del plano léxico-semántico encontramos
que el campo semántico
principal es el de la escritura (esdrújulas,vírgulas,
eñes…). También
podemos distinguir el de la supervivencia (laberinto,
selva, instintos, brújula)
y el del sufrimiento y sentimientos negativos, como
vergüenza, ansioso, tortura. El
registro es estándar, aunque destacan algunas palabras coloquiales
(palitroque, cabezonería), cultas
(alhajas,helvética), o tecnicismos
(vírgulas). Abunda el léxico
connotativo, los nombres abstractos y los adjetivos y adverbios
valorativos: horriblemente ansioso, amor, significado,
sospechosamente. Y
resaltar el uso connotativo,
probablemente irónico,
del diminutivo en cuantitas.
Respecto
al plano pragmático-textual, es relevante la separación del texto
en dos partes, que coinciden con los dos párrafos. En el primero se
describe el proceso de escritura de una columna y en el segundo se
concluye que es algo difícil y que no es exclusivo de ninguno de los
sexos. No hay demasiados conectores, aunque aparecen algunos: porque,
tampoco. El texto está cohesionado a través de la
repetición, y de ciertos paralelismos, que se dan sobre todo al
principio. Deixis hay muchas: desde una externa como «hoy» en la
última línea, o el «Una» con que se refiere de forma
indeterminada a sí misma la propia autora; o una interna «lo dejo»
que se refiere a «lo de la paridad». También elipsis como el
«otra» del penúltimo enunciado, que se sobreentiende que se
refiere a otra columna.
A
los elementos estilísticos señalados anteriormente, sumar el juego
de palabras que se hace cuando se habla de «sentido y sensibilidad»:
doble sentido con el título de una novela de Jean Austen. Utiliza
numerosas metáforas en las que va identificando escribir una columna
con vivir una aventura compleja, atropellada e incierta; o con un
laberinto, con un cofre, o con un sudoku. Utiliza otras metáforas o
símiles (como a la peluquería o al quirófano; desbrozando
hojarasca) para expresar la dificultad de terminar este tipo de
textos.
También
al final se deja en el aire si se cumple con la reivindicación
feminista de la paridad, en congresos, número de colaboradores/as de
un periódico, etc. Es decir, que la autora reflexiona sobre un tema
controvertido en la actualidad como puede ser el de la igualdad entre
hombres y mujeres en el ámbito intelectual. Asimismo, se podría
mencionar el tema de la metaescritura, puesto que se trata de una
columna cuyo tema, precisamente, es cómo se hace una columna.
1c.
Este texto es un texto periodístico —se publicó en El País,
reconocido periódico nacional— de opinión, concretamente una
columna. En él, la columnista habla sobre un tema de interés
dirigiéndose al público general. Puesto que defiende una tesis
—escribir una columna es un gozo y una tortura—, empleando para
ello una descripción totalmente subjetiva, es además un texto
argumentativo. Y puesto que dicha tesis se encuentra hacia el final,
tiene una estructura inductiva.
2.
La autora enumera signos de puntuación, letras y otros elementos
lingüísticos y ortográficos para destacar la importancia de su uso
preciso en la escritura de una columna. Después afirma que es
difícil pulir el significado y la expresión de lo que se quiere
decir, y además terminarlo justo a tiempo. Describe la finalización
de la tarea con una gran alegría, y defiende que el arte de la columna no
está ligado a ningún género.
lunes, 10 de diciembre de 2018
Comentario de texto de Usos amorosos
A principios de la década de los sesenta, toda jovencita que se tildara de moderna devoraba la traducción española de un libro publicado en Francia en abril de 1949 por Simone de Beauvoir, la compañera de Jean-Paul Sartre. Se titulaba El segundo sexo, y la cosecha de su lectura coincidía con el auge de la música de los Beatles. Empezaba a proliferar el espécimen de la muchacha que iba a bailar a las bôites, llegaba tarde a cenar, fumaba, hacía gala de un lenguaje crudo y desdolido, había dejado de usar faja, no estaba dispuesta a tener más de dos hijos y consideraba no sólo una antigualla sino una falta de cordura llegar virgen al matrimonio.
El sexo hasta hace pocos años relativamente era tema tabú —escribiría López Aranguren— y se ha convertido ahora en obsesivo… La sexualidad ha sido convertida en un «market value» susceptible de intensa, omnipresente explotación: nuestra sociedad de consumo lo es, capitalmente, de consumo erótico.
Pero esa es otra historia, también bastante enredosa y compleja: la de los usos amorosos de los años sesenta y setenta. Esperemos que alguien tenga la paciencia de reunir los materiales de archivo y de memoria suficientes para contárnosla bien algún día.
Usos amorosos de la postguerra española, Carmen Martín Gaite (1987), pp. 217-218
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