jueves, 7 de junio de 2018
Comentario de texto EVAU 2018 opción B
Esa tierra calcinada que dejan los incendios es la expresión más sórdida del abandono de nuestras raíces. Lloramos los últimos y devastadores incendios en Portugal, Galicia, Asturias y León. Han muerto 42 personas en los últimos días a causa de estos fuegos, especialmente trágicos en Portugal, que ya perdió a 64 personas el pasado verano. En Galicia han sido cuatro los fallecidos.
Desgraciadamente, estas cifras crecen, hay personas desaparecidas y otras se juegan la piel al apagarlos. El mapa del noroeste peninsular es un paisaje rico de bosques y voces que hablan los idiomas del campo y la naturaleza. Nuestra mentalidad urbanita, ajena a tantas cosas, no se está dando cuenta de todo lo que nos arrebatan las llamas de estos fuegos malévolos e intencionados, fabricados con manos asesinas. Hemos abandonado los valores del mundo agrario y a los que allí habitan. Los gallegos y los portugueses viven en continuo sobresalto sometidos por unos criminales pirómanos. La espesura vibrante que rodea los pueblos, las aldeas y parroquias representa la esencia de la vida rural, de esos orígenes que dan sentido a nuestras ricas culturas. La protección y el cuidado de los paisajes agrestes de la península Ibérica han de ser una cuestión de Estado. Portugal y España se deben hermanar en un compromiso real y efectivo con sus tierras y sus gentes, con esa tradición campestre y el legado forestal que nos representa y nos enriquece. Ambos países habitan la misma geografía rústica, y tienen que crear y llevar a cabo políticas forestales conjuntas que protejan sus zonas vulnerables. Deben educar a las nuevas generaciones para que sientan el orgullo de las culturas rurales en comunión con la naturaleza y quieran regresar a ellas. Que existir y prosperar en el campo sea una opción viable. Tenemos que financiar más contingentes de profesionales con infraestructuras reales coordinando labores de prevención, recuperación y protección de los bosques y montes. Rehacer los caminos, quitar la maleza, podar los árboles, repoblar la tierra negra de ceniza con vegetación autóctona de robles, castaños y nogales. La salud de nuestros bosques, el paisaje natural y su preservación deben ser prioritarios. Antes del fervor de las naciones está el latido de los árboles y los bosques milenarios que dieron cobijo a nuestros antepasados que no sabían de mapas y fronteras políticas. Las tierras de la península Ibérica son nuestro pulmón de vida futuro, recuperar los bosques es un gesto patriótico que no puede esperar. (Ana Merino, “Recuperar los bosques”, El País, 23/10/2017)
jueves, 17 de mayo de 2018
Comentario de texto
VENENO
Manuel Vicent, El País, 22 de febrero de 2015
La basura mediática que uno se traga cada día no deja lesión alguna, ni siquiera microscópica, en la mucosa más sensible del cerebro. Las neuronas procesan toda la mierda tóxica que nos rodea y, tal como les llega, la trasladan al conocimiento sin que se produzca fisiológicamente ningún control ni rechazo. La contaminación del aire congestiona los pulmones e irrita la garganta, e incluso puede provocar cáncer; en cambio, el veneno moral e ideológico que uno respira penetra en la raíz de la conciencia sin que el cerebro reaccione ante un ataque tan rudo y persistente.
Hay que imaginar qué sucedería si las ideas y creencias con que se nutre el cerebro cambiaran de sustancia y fueran a parar al estómago en forma de alimento que se adquiere en un colmado. Muchas noticias del telediario te harían vomitar durante el almuerzo y, después de tragarte un debate histérico e inconsistente, de oír el comentario crispado de un político idiota, de leer un artículo sectario, una disentería fulminante te mandaría corriendo al cuarto de baño. El nacionalismo fanático, la corrupción política y la banalidad gansa de la cultura, en un colmado serían productos equivalentes a la carne de perro, al aceite de colza, a la fruta con gusanos y al pescado podrido. Si en la tienda la gente rechaza por instinto un alimento pasado de fecha, ¿por qué acepta una creencia rancia como si no le dañara? La denominación de origen y el control de calidad que rigen en la alimentación no atañen a los productos destinados al cerebro, aunque estén llenos de bacterias.
Nuestra conciencia, largamente intoxicada, acepta con normalidad el veneno diario que recibe en lo que uno lee, oye, contempla, huele y respira, de forma que el ciudadano se comporta con toda naturalidad en la vida, creyéndose sano y libre, sin saber que está envenenado.
Manuel Vicent, El País, 22 de febrero de 2015
martes, 17 de abril de 2018
Sexismo en la publicidad y Delibes
Como acabamos de leer Usos amorosos de la postguerra española y algunas cosas que se cuentan en ese libro os han parecido escandalosas, os enlazo a una noticia del periódico Público (sobre todo al vídeo que hay inserto en ella, del equipo del Club de Creativos) para que os deis cuenta de que en algunos aspectos queda mucho por hacer.
Y una noticia de hoy mismo sobre Cinco horas con Mario. Además de recordar que se trata de una de las últimas oportunidades de ver el montaje teatral de la novela de Delibes, tiene varias consideraciones que podéis tener en cuenta para vuestro tema de lectura.
Y una noticia de hoy mismo sobre Cinco horas con Mario. Además de recordar que se trata de una de las últimas oportunidades de ver el montaje teatral de la novela de Delibes, tiene varias consideraciones que podéis tener en cuenta para vuestro tema de lectura.
miércoles, 11 de abril de 2018
Comentario de texto 2.º Bachillerato
El texto que tenéis que analizar para la próxima semana (entrega el 20 de abril) es el siguiente:
martes, 20 de marzo de 2018
Leopoldo María Panero y Carmen Martín Gaite
Esta mañana hablábamos en 2.º Bachillerato de Ciencias de este autor: Leopoldo María Panero, miembro de una extensa saga de escritores. Y precisamente hoy mismo sale una noticia sobre él, en la que (si leéis) podéis comprobar que su legado sigue siendo tan polémico como su vida.
Por otra parte, en el Bachillerato de Humanidades hemos terminado el repaso del temario de Literatura y vamos a empezar a trabajar el libro de lectura Usos amorsos de la postguerra española, de Carmen Martín Gaite, lectura obligatoria de esta evaluación. Os propongo un comentario de texto de dicha obra, para empezar por el final.
Pero esa es otra historia, también bastante enredosa y compleja: la de los usos amorosos de los años sesenta y setenta. Esperemos que alguien tenga la paciencia de reunir los materiales de archivo y de memoria suficientes para contárnosla bien algún día.
Por otra parte, en el Bachillerato de Humanidades hemos terminado el repaso del temario de Literatura y vamos a empezar a trabajar el libro de lectura Usos amorsos de la postguerra española, de Carmen Martín Gaite, lectura obligatoria de esta evaluación. Os propongo un comentario de texto de dicha obra, para empezar por el final.
A principios de la década de los sesenta, toda jovencita que se tildara de moderna devoraba la traducción española de un libro publicado en Francia en abril de 1949 por Simone de Beauvoir, la compañera de Jean-Paul Sartre. Se titulaba El segundo sexo, y la cosecha de su lectura coincidía con el auge de la música de los Beatles. Empezaba a proliferar el espécimen de la muchacha que iba a bailar a las bôites, llegaba tarde a cenar, fumaba, hacía gala de un lenguaje crudo y desdolido, había dejado de usar faja, no estaba dispuesta a tener más de dos hijos y consideraba no sólo una antigualla sino una falta de cordura llegar virgen al matrimonio.
El sexo hasta hace pocos años relativamente era tema tabú —escribiría López Aranguren— y se ha convertido ahora en obsesivo… La sexualidad ha sido convertida en un «market value» susceptible de intensa, omnipresente explotación: nuestra sociedad de consumo lo es, capitalmente, de consumo erótico.
Pero esa es otra historia, también bastante enredosa y compleja: la de los usos amorosos de los años sesenta y setenta. Esperemos que alguien tenga la paciencia de reunir los materiales de archivo y de memoria suficientes para contárnosla bien algún día.
Usos amorosos de la postguerra española, Carmen Martín Gaite (1987), pp. 217-218
martes, 13 de marzo de 2018
Gramsci
Instrúyanse,
porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia.
porque tendremos necesidad de toda vuestra inteligencia.
Agítense,
porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo.
porque tendremos necesidad de todo vuestro entusiasmo.
Organícense,
porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.
porque tendremos necesidad de toda vuestra fuerza.
jueves, 22 de febrero de 2018
¿Y qué decir de nuestra madre España...
Os quiero mucho
Albert Pla
Músico
PERIÓDICO DIGITAL)

A ver si se me ocurre algún tema para hacer una canción, algo que no sea anticonstitucional, ni ilegal, ni anti patriótico.
A ver si se me ocurre algo que no sea sedicioso, ni por lo que nadie me pueda acusar de rebelión. Algo que no ofenda a nadie, algo que no atente contra la moral de nadie, algo por lo que nadie se sienta insultado, ni sirva para que nadie me insulte.
A ver si se me ocurre algo que no le falte el respeto a nadie.
A ver si soy capaz de decir algo que pueda evitar que acabe delante de un juez, por injurias o calumnias. A ver si puedo componer algo que no sea antisistema para este sistema. A ver si se me ocurre alguna canción que no haga apología de nada, que nadie me pueda confundir con un terrorista, un desestabilizador, un peligro.
Quiero escribir algo por lo que nadie se sienta insultado, y sobre todo, algo que no insulte a los que jamás escucharán esta canción.
Tal vez podría poner algún tópico típico de las canciones de amor, porque una canción de amor nunca ofende a nadie.
Podría decir “te quiero mucho”. Pero no. Si canto esto, podría ser acusado de discriminador, de racista, de xenófobo, de elitista, de excluir a todo el mundo, esto sería un delito de odio para el resto de habitantes del mundo.
Mejor pongo “quiero a todo el mundo”, pero igual el mundo me acusa de acosador.
O tal vez algunos confunden el “quiero” con un deseo sexual. O algunos pueden interpretar el “quiero” en el sentido” egoísta, megalómano. “Quiero” puede significar posesión. No lo voy a decir, no me atrevo. Y qué decir de poner la palabra “mucho”, porque ofendería a los que tienen poco.
¿Nadie se ha dado cuenta de cuánto odio guarda dentro de sí la frase “os quiero mucho”?
Esta frase es una falta de respeto, llena de infamias y blasfemias. Intolerable, debería estar perseguida por la ley. Definitivamente, el verso: “Os quiero mucho”, incita al odio.
Las autoridades deberían tomar medidas urgentes contra quien diga que quiere mucho a alguien. Poner todos los mecanismos del Estado al servicio de políticos, periodistas, policías, jueces, magistrados, militares, para que regulen y vigilen y denuncien a quienes infrinjan la ley de una vez por todas. Es más, se debería controlar a las redes para que las redes digan lo mismo que las autoridades, porque si no esto es el caos.
No se me ocurre nada. Como compositor, soy un desastre.
Pero en el fondo, tengo suerte. No quisiera acabar como Hasél o Valtonyc.
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