martes, 24 de octubre de 2017

Comentario de texto

Este es el texto que tenéis que comentar. 2.º Bachillerato. Preguntas 1a, 1b, 1c y 2 de la EVaU:
La luz
Cuando los asuntos adquieren una complejidad tal que parece imposible orientarse para encontrar una salida o concederse una reflexión, conviene regresar al origen. Se especula mucho con la dimensión de una sociedad actual concentrada en las redes sociales y los mecanismos del espectáculo visual. Convertidos los humanos en fotógrafos de sí mismos, elaboran una versión de la realidad manipulada y acotada para dar la imagen soñada de uno a los demás. Pero son tantas las derivaciones y los entrecruzamientos que a ratos muchas personas tienen la sensación de haber sido abandonados en mitad del tráfico de una enorme autopista de la que no saben no ya cómo salir, sino ni tan siquiera cómo ponerse a resguardo. Quizá por todo ello es el momento perfecto para sentarse a mirar las películas que los hermanos Lumière y sus talentosos operadores rodaron por el mundo en el nacimiento del cinematógrafo.
Se ha estrenado en salas la selección de un centenar de esas piezas por debajo del minuto de duración tejida y comentada por Thierry Frémaux. Más allá de los apuntes de la voz y la música superpuesta, no siempre demasiado enriquecedores, asombra que tras noventa minutos tu sensación sea de tal agrado que pensarías que apenas has consumido media hora. Porque uno de los efectos del cine es la suspensión ingrávida del tiempo. Resulta más ligera la sucesión de planos muchas veces estáticos en un blanco y negro primario que la mayoría de las secuencias elaboradas para televisión y cine actual con cientos de cortes y fragmentaciones de segundos. La aceleración nunca fue sinónimo de velocidad sino de confusión, por eso la gente más aburrida suele ser la que corre al hablar, como si le diera miedo que se entienda lo que está diciendo, y en cambio resultan amenos quienes tienden a expresarse con pausa y rigor.
Si aún no han ido a ver la película, corran a hacerlo. Y traten de arrastrar a los jóvenes que, nacidos en la esfera audiovisual, no se han preguntado jamás cómo sería el mundo antes de su retransmisión. En esa mezcla de antropología y placer que es la película ¡Lumière! Comienza la aventura hay contenido un ensayo sobre nuestra era. Nada mejor que remontarse a aquella pureza por mostrar lo que resultaba interesante, con aquellos encuadres y composiciones que arrancaban a proponer un lenguaje nuevo antes del barullo, para entender el efecto que esa invención ha tenido sobre nosotros. Cien años después todos llevamos algo parecido al cajón de los Lumière en nuestro móvil de bolsillo, pero braceamos para salir de la angustia oscura hacia alguna luz.
(David Trueba, El País, 24 de octubre de 2017)

POSIBLE RESPUESTA A LOS APARTADOS 1a, 1c y 2.

1a) TRES REDACCIONES DEL TEMA:
Una: Crítica de la complejidad del mundo actual en contraposición a la sencillez del anterior. 
Otra redacción del tema: desorientación ante los cambios tecnológicos (en concreto audiovisuales) y ejemplificado en el cine.
Otra: Posibilidades e interés del cine antiguo (mudo) en contraposición al mundo audiovisual en que vivimos.

1c) TIPOLOGÍA Y MODALIDAD:
En cuanto a la modalidad, es argumentativo: véanse la función apelativa del verbo en imperativo, el tipo de adjetivos, los elementos valorativos, y la subjetividad (intenta persuadirnos de las maravillas del cine mudo, y de la tecnología audiovisual del pasado).
El texto es periodístico, ya que ha sido publicado por un periódico generalista español, El País. Además, por lo expuesto en apartado 1b y en la modalidad, se puede afirmar que es de opinión. Esto a unido a su corta extensión me lleva a concluir que se trata de una columna.

2) TRES POSIBILIDADES DE RESUMEN:
Una: El texto trata sobre las diferencias entre la sociedad de antes y la actual, a raíz de la aparición de las nuevas tecnologías y redes sociales. El autor, David Trueba, recomienda a los jóvenes que vean una película que antologa la obra de los hermanos Lumiére. Ve en ella una vuelta a la pureza y el placer que antaño producía dicho espectáculo; y aboga por recuperar esa luz.
Otra posibilidad: El texto trata sobre la innecesaria y absurda complejidad del mundo actual; el autor se posiciona a favor de la pureza y sencillez de antaño. Para defender este argumento, pone como ejemplo el cine y las primeras piezas de los hermanos Lumiére.
Otra: El autor analiza la raíz del problema que tenemos con las nuevas tecnologías, en concreto el móvil y las redes sociales. Para ello se remonta al pasado de los dispositivos audiovisuales, el cinematógrafo. Afirma que el cine de los Lumiére es mucho mejor que las imágenes que tomamos ahora, a pesar de que hoy en día todo el mundo lleva una cámara en su móvil.

martes, 17 de octubre de 2017

Comentario de texto

Yo soy el que soy

 (Juan José Millás, El País, 14 de febrero de 2014)

Si hemos entendido bien el anuncio lanzado estos días por Coca-Cola a toda página, resulta que Coca-Cola no es Coca-Cola, de ahí que carezca de responsabilidades en los despidos que Coca-Cola pretendía llevar a cabo en algunas de sus plantas embotelladoras. Jamás se nos pasó por la cabeza, la verdad, que Coca-Cola no fuera Coca-Cola. Nunca el capitalismo indefinido se había expresado con esta claridad. Pero tal es el quid de la cuestión. Las grandes marcas, sin dejar de ser ellas, podrán no serlo en el futuro cuando las circunstancias así lo requieran. Es como si yo, que soy Juan José Millás, dejara de serlo cuando me pillaran atracando una mercería. Tras la acusación policial, lanzaría un comunicado de siete u ocho puntos explicando a la opinión pública que Juan José Millás no es Juan José Millás. Pidan ustedes responsabilidades por el atraco a la planta embotelladora de Juan José Millás.

Ahora bien, mucho me temo que esta nueva modalidad de existencia consistente en ser y no ser al mismo tiempo quedará reservada para las grandes fortunas. Las clases medias no dispondremos de medios para el alquiler de avatares que nos hagan el trabajo sucio. Si usted necesita romper con su cónyuge tendrá que hacerlo sin intermediarios. No le será posible ser sustituido por una planta embotelladora contratada para estos fines. No podrá solicitar el divorcio asegurando que usted, Francisco López García, por poner un ejemplo, no es Francisco López García en el momento de la ruptura. “Yo soy el que soy”, le dijo Dios a Moisés. Esta frase posee una carga semántica de tal naturaleza que ha recorrido los siglos siendo objeto de multitud de interpretaciones. Nadie había sido capaz de superarla. Nadie, excepto Coca-Cola, que al decir “Yo soy la que no soy”, ha colocado el listón en un lugar imposible de superar incluso para Dios.

domingo, 15 de octubre de 2017

¿Qué pasa con las mujeres en los libros de texto?

Os pongo en este enlace un artículo sobre una cuestión importante: la visibilidad de la/s mujer/es en los manuales de estudio con los que trabajamos en clase. Independientemente de lo que suceda en otras materias, entono el mea culpa por lo que (no) hay en los apuntes de la Marea Verde que usamos en Lengua. Pero para que no quede ahí enterrada la presencia de la/s mujer/es, tanto en la lingüística como en las letras o en otras disciplinas relacionadas con nuestra materia, propongo que busquéis información sobre los siguientes nombres y los añadáis a los temas, comentarios, textos argumentativos, etc. que vamos a trabajar durante este curso. Si además de los nombres que apunto, buscáis/encontráis más, serán bienvenidas.
Gabriela Mistral
Carmen Martín Gaite
María Zambrano
Gloria Fuertes
Olvido García Valdés
Luz Pichel
Chantal Maillard
Simone de Beauvoir
Concha Méndez
Maruja Mallo
María Teresa León
Rosa Chacel
Angélica Liddell
Julieta Valero
Ada Salas
Belén Gopegui
Blanca Andreu
Esperanza López Parada
Ernestina de Campourcin
Josefina de la Torre
Flora Davis
Angela Davis
Esther Ramón
Clarice Linspector
Alejandra Pizarnik
Marguerite Duras
María Moliner
Carmen Laforet
Ana María Matute
Sylvia Plath
María Lejárraga
Victoria Kent
Paca Aguirre
Isabel Escudero
Anne Carson

etc.

jueves, 12 de octubre de 2017

¿Leer? (de Juan José Millás)


A mí, de adolescente, me prohibieron las novelas




Juan José Millás firma esta serie, que se basa en los beneficios innumerables de la lectura y resulta un muy gozoso grito de viva a la literatura

El País, 21 de agosto de 2016

veces me llaman profesores de enseñanza media para que acuda a sus centros de trabajo e intente convencer a sus alumnos de que lean.
—¿De que lean qué? —pregunto.
—Cualquier cosa —dicen—. Novelas, por ejemplo.
A mí, de adolescente, me prohibieron las novelas. Las leía debajo de las sábanas, sujetando con los dientes la linterna con la que mi padre nos miraba la garganta cuando teníamos anginas. Mi padre no era médico: nos veía la garganta por vicio. Tampoco yo era un lector profesional. Me asomaba a la boca de los libros por una inclinación morbosa. Jamás pensé que esa actividad formara parte de mi educación, aunque más tarde comprendería que se empieza a leer por las mismas razones por las que se empieza a escribir: para comprender el mundo.
Iremos por partes, pero permítanme de entrada la afirmación de que el lector, como el escritor, nace del conflicto. Sin conflicto no hay escritura ni lectura. Leemos y escribimos porque algo no funciona entre el mundo y nosotros. El conflicto no desaparece al leer o al escribir, pero se atenúa de manera notable. Decía Blanchot que la página del libro (del libro literario, quiero decir, de la novela, del poema, del buen ensayo) tiene dos caras; en una se mira el escritor y en la otra el lector, aunque los dos buscan lo mismo: un espejo que les devuelva de sí y de la realidad una imagen menos fragmentada que aquella que sufren a diario. Tanto el uno como el otro, tanto el escritor como el lector, son bichos raros, personas difíciles que sufren desacuerdos graves con lo que les rodea. Y esos dos bichos raros se encuentran ahí, en el libro, que es también un lugar oscuro, un callejón, diríamos, allí es donde se encuentran.
El libro ha tenido siempre algo de callejón frecuentado por personas huidizas con tendencia, como decíamos, a la clandestinidad. Por eso, uno de los factores que más daño ha hecho a la lectura es el consenso respecto a sus virtudes. Cuando yo era pequeño, cuando yo era joven, la lectura no estaba muy bien vista. Los niños y los adolescentes lectores dábamos un poco de miedo a nuestros padres, a nuestros profesores. Ese miedo de los otros nos confirmaba que estábamos en el buen camino. Por haber, había incluso una lista, una bendita lista de libros prohibidos por el Vaticano, que eran, lógicamente, los que con más ansia buscábamos. Hoy, en cambio, todo el mundo asegura que leer es bueno. Lo dicen los padres, lo predican los profesores y lo corroboraría, si tuviéramos la oportunidad de preguntarle, el ministro del Interior. Con franqueza, si yo fuera adolescente, ni me acercaría a una actividad ensalzada por mis padres, por mis profesores y por el ministro del Interior. Me entregaría a los videojuegos, que producen aún mucha inquietud en las personas de orden.
Pero decía que me llaman a veces de los institutos de enseñanza media y yo acudo, no siempre con el mismo ánimo, para explicar a los jóvenes que la lectura es ya una de las pocas actividades transgresoras en una sociedad en la que prácticamente todo está permitido. O, peor aún, en una sociedad que es muy permisiva con lo que se debería prohibir y muy prohibitiva con lo que debería permitir. Les explico que los lunes por la mañana, cuando salgo a pasear por el parque cercano a mi domicilio, veo indefectiblemente rotos los cristales de una o dos marquesinas de autobús y tres o cuatro papeleras arrancadas de sus soportes. Son destrozos llevados a cabo durante el fin de semana por jóvenes que no son capaces de expresar su malestar de otro modo. Odian el sistema y apedrean por tanto los símbolos externos de ese sistema practicando un modo de delincuencia atenuada que les compensa momentáneamente del dolor de vivir en un mundo sin salida, sin horizonte moral o laboral, en un mundo loco.
Intento explicarles que lo que ellos toman como un acto de rebelión fortalece al sistema hasta extremos que no podrían ni imaginar. La sociedad, les explico, puede prescindir de otras personas, pero no de los delincuentes. «El delincuente —decía Octavio Paz en un ensayo de juventud— confirma la ley en el momento mismo de transgredirla». Les explico que cuando beben cuatro cervezas y arrancan de raíz ese semáforo con el que yo tropiezo el lunes por la mañana, están haciendo gratis algo por lo que les deberían pagar. Estoy convencido, les digo, de que si un día, de la noche a la mañana, desaparecieran los delincuentes, el Ministerio del Interior no tardaría ni 48 horas en convocar oposiciones para cubrir urgentemente todas esas vacantes.
El joven, pues, que el sábado por la noche se emborracha y que al amanecer, antes de regresar a casa, llena de silicona la ranura de un cajero automático para no irse a dormir sin haber contribuido a la liquidación del sistema, no sabe hasta qué punto está contribuyendo a reproducir lo que detesta. Ese chico no es peligroso; en realidad, es un funcionario que trabaja gratis para el sistema. Destroza el mobiliario urbano con el mismo gesto de rutina con el que el funcionario de Hacienda nos dice que volvamos mañana.
Cuando digo esto en institutos difíciles, aunque también en los de clase media, los chicos se quedan lógicamente sorprendidos. Les explico a continuación, porque así lo creo, que el joven verdaderamente peligroso es aquel que un viernes o un sábado por la noche se queda en casa leyendo Madame Bovary. Por lo general, no saben quién es madame Bovary, pero he comprobado les suena bien, por lo que no suelo cambiar de título.
Ese individuo que se queda a leer Madame Bovary, les aseguro, es una bomba. ¿Por qué?, noto que me preguntan con la mirada. Porque la realidad, les explico, está hecha de palabras, de modo que quien domina las palabras domina la realidad. Ellos dudan, claro, porque miran a su alrededor y no acaban de ver la relación entre la realidad y las palabras. Entonces les recuerdo el cuento aquel de Andersen, El rey desnudo, o El traje nuevo del emperador, según la traducción. Todos ustedes lo conocen. No me digan que no les resulta sorprendente el éxito de ese relato si consideramos que se narra en él la historia de un pueblo que ve vestido a un señor que va desnudo. Parece una historia inviable por inverosímil, pero lleva años cautivando a niños y a mayores de todas las nacionalidades. ¿Por qué?, me pregunto en voz alta delante de los alumnos a los que intento convencer de las bondades de la lectura. Pues porque lo que ocurre en ese cuento, respondo tras unos segundos de tensión teatral, es lo que nos ocurre cada día desde la noche a la mañana a todos y cada uno de nosotros: que salimos a la calle y vemos lo que nos dicen que veamos. Si la orden de ese día es ver al Rey vestido, lo veremos vestido, aunque vaya en pelotas. En otras palabras, vemos lo que esperamos ver. Y esto es así de simple y así de espectacular. Las palabras son generadoras de realidad. Y la ausencia de palabras también. Por eso invito siempre a los alumnos a preguntarse hasta qué punto es real la realidad.



miércoles, 13 de septiembre de 2017

miércoles, 7 de junio de 2017

Una reflexión sobre los contenidos de esta asignatura

Un artículo de José Luis Gómez Toré sobre la problemática de cómo se imparte la asignatura de Lengua castellana y Literatura en nuestro país.
Me gustaría que opinarais en los comentarios...

martes, 6 de junio de 2017

Comentario de texto PIRAÑAS

La inmerecida mala fama del “pez más feroz del mundo”
Con sus dientes, las pirañas pueden despedazar a un humano en apenas unos minutos, pero seguramente no lo harán

Después de perder las elecciones en el 1912, el ex presidente de Estados Unidos Theodore Roosevelt se fue a Brasil para dirigir una expedición científica con el objetivo de resolver si el río de la Duda fluía en el Amazonas. En la travesía encontró, entre otras bestias, la piraña, “el pez más feroz del mundo”, como él mismo describió en su libro Through the Brazilian Wilderness. El ex presidente quedó despavorido ante la capacidad de estos peces para destripar y devorar carne: “Te arrancarán el dedo de una mano al deslizarse descuidadamente en el agua; mutilan nadadores (en cada río de Paraguay hay hombres que han sido mutilados); desgarrarán y devorarán a cualquier hombre o bestia heridos; porque la sangre en el agua las excita hasta la locura”. A pesar del peligro subacuático, los exploradores pudieron cartografiar y determinar que el río ciertamente es un afluente del Amazonas. Lo rebautizaron como Roosevelt en su honor y su libro de la expedición fue un éxito de ventas. Colateralmente se propagó la mala fama de las pirañas; ¡esas villanas de agua dulce!
La idea de morir despedazado por el frenesí de unos pequeños peces es espeluznante; mordisquito tras mordisquito, se comen toda la carne hasta los huesos en apenas unos minutos. Algunos expertos especulan que aproximadamente 300-500 pirañas tardarían unos cinco minutos en despojar la carne de un humano de 80 kilos. Los ataques solamente suceden en determinados casos cuando, por ejemplo, en época de sequía el nivel de agua es bajo, la concentración de pirañas es superior y la comida escasea o si se molesta la puesta enterrada en el lecho del río. Básicamente, si se sienten amenazadas o el hambre aprieta. No obstante, los ataques fatales son raros y normalmente todo queda en tan solo un mordisquito, a modo de pellizco, en los pies o las manos. Además, en los incidentes con final trágico, a menudo la víctima ya estaba malherida o incluso había fallecido antes que las pirañas le hincasen los dientes. Una muerte desgarradora causada por estos peces amazónicos es más propia de las películas de terror que de la realidad.
Las pirañas viven en bancos, pero no usan ninguna estrategia colectiva para cazar. Sus coreografías abrumadoras son más bien caóticas. Por el contrario, la formación de grupos es una estrategia de defensa; se mueven agrupadas para protegerse de los depredadores. Unos científicos demostraron que las pirañas de vientre rojo respiraban mejor y reaccionaban con más calma ante las amenazas en grupos numerosos. También observaron que las pirañas salvajes formaban bancos más grandes en aguas poco profundas donde son más vulnerables. Estos peces no se encuentran en el ápice de la red trófica y deben evitar a los caimanes, a los delfines o a las aves pescadoras. Por eso, la jerarquía se manifiesta en el mismo cardumen con los peces más grandes y viejos en el medio y los más jóvenes e inexpertos en el exterior, al alcance de mordiscos y picotazos. Las pirañas también tienen enemigos, su sonrisa no atemoriza a todo el mundo.





Las pirañas son famosas por devorar carne, pero también se alimentan de semillas y otros materiales vegetales
Las pirañas son famosas por devorar carne, desde pequeños insectos hasta mamíferos mucho más grandes que ellas, pero también se alimentan de semillas y otros materiales vegetales. De hecho, hay especies que son vegetarianas. Entre las omnívoras, destaca la piraña de vientre rojo siendo una de las más voraces e insaciables. Llega a comer 2,46 gramos, una octava parte de su peso, cada día. En una investigación observaron que primero atacan a los ojos o a las colas de otros peces para inmovilizarlos, luego se los comen sin miramientos. Los dientes de las pirañas son como una hoja; afilados, puntiagudos y delgados ejercen una punción rápida seguida de un corte incisivo. Un cuchillo ideal para una dieta proteica. Además, músculos y mandíbulas les otorgan un mordisco formidable. Con relación a su peso, Serrasalmus rhombeus tiene una de las mordeduras más fuertes de entre todos los vertebrados. Asimismo sucedía con Megapiranha paranensis —un ancestro extinto de las pirañas de hace 10 millones de años— que ejercía una fuerza relativa superior a la del Tyrannosaurus rex.
Parece imposible resistir el mordisco de uno de estos peces dientudos, pero algunos animales nadan ilesos en sus aguas. Marc Meyers, un ingeniero mecánico de la Universidad de California, quedó sorprendido al ver como las Arapaima, y su carne suculenta, no eran el objetivo de las pirañas. El secreto está en su armadura de escamas. Meyers y su equipo recrearon la mordedura en el laboratorio con una máquina, varias escamas y un diente. Sorprendentemente, este se rompió tras la prueba. Los investigadores descubrieron que las escamas están formadas por dos capas; una interior compuesta por colágeno y otra exterior también compuesta por colágeno pero cimentada con calcio. El patrón duro-sobre-suave genera resistencia sin perder la flexibilidad. Este, y otros descubrimientos, han inspirado a los ingenieros para diseñar todo tipo de materiales similares a las escamas de los peces, incluso hay armaduras ligeras que emulan su funcionalidad. En la batalla por la supervivencia, la coraza de las Arapaima ha resistido las dagas de las pirañas, y los humanos hemos tomado nota.

Òscar Cusó(@oscarcuso) es biólogo, director y guionista de documentales de naturaleza, ciencia e historia. Ha trabajado en diferentes series y largometrajes para cadenas como la BBC, National Geographic o TVE.