Se ha muerto uno de los grandes maestros de las letras castellanas.
Os enlazo a este artículo de Peio Riaño para que descubráis por vosotrxs mismxs a este inclasificable autor.
lunes, 5 de junio de 2017
viernes, 19 de mayo de 2017
Una india tarahumara gana la ultramaratón sin equipación deportiva
Esta noticia me ha parecido muy interesante.
jueves, 11 de mayo de 2017
jueves, 4 de mayo de 2017
Comentario de texto para la próxima semana
Tremendos 16
A diario, ni te enteras. Bastante tienes con llegar viva a tu propia meta. Vuelves a casa para la cena después de haberla llamado mil veces sin respuesta y haber rezado para que todo esté en orden, por muy caótico que sea. Compruebas que está entera. Confirmas que parece o muy contenta o muy de morros, como suele. Verificas, sobre todo, que no está más triste de lo ordinario, alarma de alarmas, y das gracias a los dioses por haber superado la prueba hasta mañana. En cuanto pasas más tiempo cerca te topas, sin embargo, con una extraña en casa. Tu propia hija adolescente. La que se hace un ovillo para que ni le hables ni la mires mientras tú le bramas que qué le pasa y ella te ladra que no le pasa nada, “mamá, chaval, pesada”. La que se te cuelga del cuello deshecha en llanto porque sus amigas han intimado de más en Snapchat y ella se ha sentido “lo puto peor, mamá, chico”. La que te confiesa que igual tiene ganas de llorar que de reír y que no se aguanta del pavo que tiene encima, “te lo juro, mamá, tío”.
Lo de toda la vida, pero distinto, porque su mundo y el nuestro ya no es el mismo. Me río yo de los expertos que nos sermonean sobre cómo supervisar a nuestros hijos. Nos contentamos con saber, presuntamente, con quién andan y con quien wasapean. No tenemos ni idea. No imaginamos la angustia de sentirse patito feo viendo continuamente cisnes en las redes. No sentimos el escrutinio del grupo al segundo en el móvil. No sufrimos —no recordamos— el vértigo de estar lleno de inseguridades mientras los demás te restriegan sus soberbias. Triunfa ahora la serie 13 Reasons Why, en la que una adolescente cuenta los motivos de su suicidio en 13 capítulos. Este puente, mi pava y sus íntimos se los han bebido a morro en mi casa mientras una les contemplaba muerta de amor y de miedo. ¿Dulces? Tremendos 16. Quién los pillara. Y qué descanso haberlos ya pasado.
Luz Sánchez-Mellado (El País, 4 de mayo de 2017)
miércoles, 19 de abril de 2017
Comentario de texto Glutamato
El glutamato: un aditivo que potencia el sabor… y el hambre
El País, 13/12/2005
Hace ya cierto tiempo que los especialistas consideran que la epidemia de obesidad que afecta a los países industrializados no es sólo un problema de equilibrio entre las calorías que se ingieren y las que se gastan. Investigaciones realizadas en la Universidad Complutense de Madrid sugieren que la ingesta de alimentos que contienen glutamato monosódico, un potenciador del sabor conocido como E-621, despierta un hambre ansiosa, hasta el punto de que incrementa la voracidad en las ratas estudiadas en el 40%. Según estas investigaciones, el glutamato actúa sobre las neuronas de una región cerebral llamada el núcleo arcuato, e impide el buen funcionamiento de los mecanismos inhibidores del apetito. (…)
Como aditivo potenciador del sabor es muy utilizado en los restaurantes y también se añade a un sinfín de alimentos envasados o preparados, como las salchichas, las patatas fritas, los ganchitos, los quicos y demás aperitivos para adultos y chucherías para niños que se consumen profusamente. En el envase suele figurar que el producto contiene E-621, pero no la cantidad exacta. Por ejemplo, una ración de comida preparada a la que se le ha añadido glutamato lleva seis gramos de este producto por kilogramo. En el caso de las patatas fritas, se incluyen cuatro gramos por la misma cantidad y, en el de las salchichas, seis. (…)
Su uso creciente en alimentos envasados podría tener efectos graves indirectos sobre la tendencia a la obesidad al aumentar la sensación de hambre, y a partir de ciertas cantidades, también podría tener efectos tóxicos sobre el organismo del consumidor. "Hemos realizado", explica un investigador de la Complutense, "diferentes investigaciones con ratas adultas, en crías recién nacidas y en ratas gestantes, a las que hemos inyectado glutamato monosódico en altas dosis. En todos los casos hemos observado que modifica el patrón de conducta del apetito y la saciedad, y también hemos visto efectos neurotóxicos, mayores cuanto más inmaduro o vulnerable fuera el animal estudiado. Esa neurotoxicidad destruye partes del cerebro involucradas en el control del apetito y disminuye, además, la producción de la hormona del crecimiento, responsable de que haya más músculo y menos grasa. Y esto también lo hemos comprobado en ingesta por vía oral".
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
El País, 13/12/2005
Hace ya cierto tiempo que los especialistas consideran que la epidemia de obesidad que afecta a los países industrializados no es sólo un problema de equilibrio entre las calorías que se ingieren y las que se gastan. Investigaciones realizadas en la Universidad Complutense de Madrid sugieren que la ingesta de alimentos que contienen glutamato monosódico, un potenciador del sabor conocido como E-621, despierta un hambre ansiosa, hasta el punto de que incrementa la voracidad en las ratas estudiadas en el 40%. Según estas investigaciones, el glutamato actúa sobre las neuronas de una región cerebral llamada el núcleo arcuato, e impide el buen funcionamiento de los mecanismos inhibidores del apetito. (…)
Como aditivo potenciador del sabor es muy utilizado en los restaurantes y también se añade a un sinfín de alimentos envasados o preparados, como las salchichas, las patatas fritas, los ganchitos, los quicos y demás aperitivos para adultos y chucherías para niños que se consumen profusamente. En el envase suele figurar que el producto contiene E-621, pero no la cantidad exacta. Por ejemplo, una ración de comida preparada a la que se le ha añadido glutamato lleva seis gramos de este producto por kilogramo. En el caso de las patatas fritas, se incluyen cuatro gramos por la misma cantidad y, en el de las salchichas, seis. (…)
Su uso creciente en alimentos envasados podría tener efectos graves indirectos sobre la tendencia a la obesidad al aumentar la sensación de hambre, y a partir de ciertas cantidades, también podría tener efectos tóxicos sobre el organismo del consumidor. "Hemos realizado", explica un investigador de la Complutense, "diferentes investigaciones con ratas adultas, en crías recién nacidas y en ratas gestantes, a las que hemos inyectado glutamato monosódico en altas dosis. En todos los casos hemos observado que modifica el patrón de conducta del apetito y la saciedad, y también hemos visto efectos neurotóxicos, mayores cuanto más inmaduro o vulnerable fuera el animal estudiado. Esa neurotoxicidad destruye partes del cerebro involucradas en el control del apetito y disminuye, además, la producción de la hormona del crecimiento, responsable de que haya más músculo y menos grasa. Y esto también lo hemos comprobado en ingesta por vía oral".
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Comentario del texto
“Glutamato”, publicado en El País el 13 de diciembre de 2005, realizado a partir de otros tantos hechos en clase por diverso alumnado
1.a. El
tema de este texto son Los efectos en la salud del glutamato
monosódico.
La estructura es
analizante puesto que dicho tema aparece planteado al principio y se
va demostrando en los párrafos siguientes.
1.b. En cuanto a su
estructura externa, consta de tres párrafos, aunque los dos primeros
están cortados (se ve en los paréntesis con puntos suspensivos), lo
cual quiere decir que el texto original es más largo. Su título va
resaltado en negrita y es “El
glutamato: un aditivo que potencia el sabor… y el hambre”.
En
la estructura interna, en el plano fónico se puede destacar que los
periodos oracionales son enunciativos, lo que repercute en su
entonación.
En
el plano léxico-semańtico, los campos semánticos más importantes
que se encuentran en este texto son el de la alimentación
(“aditivo”, “alimento”, “salchichas”, “patatas”,
“ración”), y el de la salud (“obesidad”, “efectos graves”,
“epidemia”, “ansiosa”); ambos tienen repercusión en el tema
que hemos visto y lo tendrán en el resumen. Además, se puede
observar que el segundo está utilizado con connotaciones negativas.
Apenas se encuentran elementos valorativos, y tanto sustantivos como
adjetivos (adverbios apenas hay) son denotativos. De aquí se puede
concluir que se trata de un texto bastante objetivo, con algunos
términos técnicos, como “núcleo arcuato”, “monosódico”,
“E-621”, “ingesta”, y algún cultismo como “profusamente”.
No obstante, el registro predominante sería el estándar (puesto
que, ya adelanto, es un texto periodístico divulgativo). Un ejemplo
de adjetivo denotativo es “ansiosa”, porque no está utilizado de
forma subjetiva, sino que en este caso designa el tipo de hambre que
produce el glutamato y que tiene que ver con la ansiedad.
En
el plano morfosintáctico, se puede destacar el predominio del
presente de indicativo, y las 3.ª personas en prácticamente todos
los verbos, excepto la cita entrecomillada del tercer párrafo, que
está –lógicamente– en primera. Hay un predominio
del modo indicativo de los verbos (“está”, “pasa”, “se
denomina”…), de oraciones enunciativas (todas las del texto, como
se ha apuntado en el plano fónico). Empleo de oraciones con
indeterminación del agente: en el texto encontramos pasivas reflejas
(“calorías que se ingieren y se gastan”, “se consumen”, “se
incluyen”…) que contribuyen a reforzar las afirmaciones que se
hacen.
El
plano pragmático-textual recurre a varios procedimientos, entre los
cuales están la cohesión, armada, entre otros mecanismos, mediante
conectores supraoracionales, especialmente los de naturaleza lógica
(“también”, “además”). La coherencia se logra entre otras
cosas a través de los distintos mecanismos de cohesión, entre los
que destacamos el empleo de recurrencias, en este caso especialmente
léxicas (se repiten términos como “glutamato”, “alimentos”,
“obesidad”) y semánticas (empleo de sinónimos, como
“alimentos/comida”, “hambre/apetito”; además, aparecen
recurrencias pragmáticas, como el empleo de términos que están
relacionados con el tema del que se habla, “calorías”,
“apetito”, “obesidad”, “grasa”…). La relación entre
emisor y receptor es de lejanía (normal en los textos de los medios
de comunicación), aunque cabe destacar que el emisor tiene intención
de dar a conocer la información a cuanta más gente mejor y el texto
que plantea, aun siendo de carácter científico, es divulgativo. En
cuanto a la deixis, podemos hablar de una externa al comienzo: “hace
ya cierto tiempo”, que ancla el texto en la temporalidad de un
tiempo antes de su emisión, diciembre de 2005. Y numerosas deixis
internas, entre las que se puede citar el determinante posesivo “su
uso” con el que comienza el último párrafo, que se refiere al
glutamato.
En
cuanto a elementos estilísticos, apenas hay nada que destacar:
quizás los puntos suspensivos del título, y un leve polisíndeton
en las últimas líneas (repetición de la conjunción “y”).
1.c.
Este texto es de ámbito periodístico ya que apareció publicado en
el periódico El País, en concreto, se trata de una noticia (o
reportaje) puesto que –como se ha señalado antes– su modalidad
es expositiva: trata de informar sobre el glutamato monosódico a un
público general, razón por la cual se puede calificar de
divulgativo. En cuanto a la extensión, el fragmento no es muy
extenso, pero, si tenemos en cuenta que está cortado, su longitud lo
puede acercar al reportaje.
2.
Este texto trata sobre los efectos que tiene el glutamato monosódico
en nuestra salud. Se explica que lo contienen la mayoría de
alimentos que produce la industria alimenticia, y que además afecta
al apetito de forma negativa, puesto que no sacia. Esto ha sido
demostrado por varios estudios científicos y lo confirma un experto
en la materia.
martes, 18 de abril de 2017
Escritores al trasluz
No me resisto a colgar este curioso artículo sobre la correlación entre un poeta, su vida corriente, y su obra. En este caso el poeta es Juan Ramón Jiménez, el episodio de su vida es su viaje de novios a New York (sic) y su obra es Diario de poeta y mar, más conocido como Diario de un poeta recién casado.
Y otra "bronquita" de Pérez Reverte, que se vuelve en su contra. Una polémica relacionada con la ortografía, donde un ingenioso académico de la lengua tiene que envolvérsela con papel de fumar ante la evidencia del pajarito de twiter.
Cambiando de tema y entrando en faena con el asunto que nos concierne: el comentario de texto. Antes de semana santa, comenté alguna cosa del artículo de Deleuza-Guattari titulado "Rizoma", cuya lectura recomiendo vivamente (lo encontráis fácilmente en la red). He aquí un fragmento donde se hace hincapié en el asunto del significado y el significante (léase "texto" donde dice "libro"):
«No hay ninguna diferencia entre aquello de lo que un libro habla y cómo está hecho. Un libro tampoco tiene objeto. En tanto que agenciamiento, sólo está en conexión con otros agenciamientos, en relación con otros cuerpos sin órganos. Nunca hay que preguntar qué quiere decir un libro, significado o significante, en un libro no hay nada que comprender, tan solo hay que preguntarse con qué funciona, en conexión con qué hace pasar o no intensidades, en qué multiplicidades introduce y metamorfosea la suya, con qué cuerpos sin órganos hace converger el suyo. Un libro solo existe en el afuera y en el exterior. Puesto que un libro es una pequeña máquina, ¿qué relación, a su vez mesurable, mantiene esa máquina literaria con una máquina de guerra, una máquina de amor, una máquina revolucionaria, etc., y con una máquina abstracta que las genera?»
[pág. 10 de la edición de Pre-Textos]
Suscribirse a:
Entradas (Atom)