martes, 5 de abril de 2016

COMENTARIO DE TEXTO D

Agria leche

Los grandes problemas humanitarios precisan respuestas que reconcilien a las naciones

David Trueba (5 de abril de 2016) El País

“En cualquier tiempo y en cualquier terreno siempre hay un hombre que anda tan vagabundo como el humo, bienhechor, malhechor, bautizado con la agria leche de nuestras leyes. Y él encuentra su salvación en la hospitalidad”. Así comienza la Oda a la hospitalidadque escribió nuestro poeta Claudio Rodríguez. La agria leche de nuestras leyes llovió ayer sobre los refugiados que se hacinan en la orilla griega, también vagabundos, también humo, para quienes carecemos del don de la hospitalidad. Esta es una larga historia, que comenzó con la destrucción de algunos países bajo las bombas humanitarias y prosiguió con la sanguinaria guerra civil a tres bandas en Siria. La mayoría de los que escapan del desastre no tenían, cinco años atrás, planes de fuga, sino un empeño humilde por sacar adelante la familia y el futuro raquítico que su país les ofrecía. Su plan ahora es distinto, escapar, llegar al norte, sacrificarse hasta la última gota de sudor para que sus descendientes tengan una perspectiva decente. Este es el único plan de un emigrante.
A estas alturas ya sabemos que la magnitud de la ola de refugiados resultó insostenible para las políticas nacionales que se aglomeran en Europa. Los líderes locales responden a electores preocupados, acosados por la crisis, la inseguridad y el pánico. Sin embargo, desde el verano pasado la ausencia de un plan razonable, de un digno sentido de la solidaridad, ha ido propiciando que tarde y mal se llegara a esta solución siniestra que incluye un socio nada de fiar como Turquía, una contención fronteriza en un país tan roto como Grecia y un chorreo de millones de euros que no se destinará a las necesidades básicas de las personas, sino a su zarandeo. El reparto ordenado de unos cuantos miles habría servido para garantizar la autoestima de una Unión Europea que ahora solo aspira a ser comprendida en su impotencia. Y así entendemos el silencio de Merkel tras su apoteósico cuarto de hora como reina madre de la hospitalidad. La hicieron callar, nos hicieron callar y el miedo se puso al mando.
Los grandes problemas humanitarios precisan respuestas que reconcilien a las naciones, que permitan a los ciudadanos mirarse en el espejo de sus instituciones y encontrar rasgos de dignidad. Nadie aspira, salvo los iluminados, a resolver un problema de magnitud tan inabarcable, pero sí a dar signos, por pequeños que sean, de auspicio y generosidad. Se confirma lo que Claudio Rodríguez también escribió en otro poema: “Es el tiempo, es el miedo, los que más nos enseñan nuestra miseria y nuestra riqueza”.

miércoles, 30 de marzo de 2016

vampiro vampira vampiresa

vampiro, ra
Del fr. vampire, y este del alemán Vampir.
1. m. y f. Espectro o cadáver quesegún ciertas creencias popularesva por las noches a chupar poco a poco la sangre de los vivos hasta matarlos.
2. m. y f. Persona codiciosa que abusa o se aprovecha de los demás.

3. m. Murciélago hematófago de América del Sur.

vampiresa
De vampiro y -esa.
1. f. Mujer que aprovecha su capacidad de seducción amorosa para lucrarse a costa de aquellos a quienes seduce.
2. f. mujer fatal.


Esta pareja de femeninos no es tal: fijaos que las acepciones de una y otra varían. La acepción del ser fantástico que chupa la sangre (se supone que) solo es con "vampira". Mientras que "vampiresa" tiene acepciones relacionadas con mujeres «normales» que aprovechan su capacidad de seducción, o «mujeres fatales». En cuanto al animal, solo se usa en masculino, de lo que se deduce que es un sustantivo epiceno: el vampiro macho, el vampiro hembra.
Sin embargo, en la base de datos del español del siglo XXI, CORPES, solo hay 16 apariciones de "vampira" en un solo documento de Argentina, frente a los 116 casos de "vampiresa" que aparecen en 79 documentos de varios países de habla hispana. Es decir, que los hablantes (o mejor: escribientes, porque son referencias escritas) de lo que llevamos de siglo XXI parece que se decantan por el femenino "vampiresa".
Y en el corpus académico CORDE hay también más apariciones de "vampiresa" que de "vampira", aunque no son muchas en ninguno de los casos.
De todo esto se concluye que es una palabra que no termina de encontrar su sitio y que está en ello, por lo tanto, tomen sus propias decisiones al respecto.

Comentario de texto C


Se me olvidó colgar el comentario de texto C para hacer antes de Semana Santa. Lo haremos estos días antes del examen, aunque no lo recogeré porque no tengo tiempo de corregirlo. Ya lo siento.

Poeta

Gil de Biedma supo siempre mantener distancia con los tópicos de su época

Esta Semana Santa se la dediqué a un amigo por quien tuve respeto y afecto. A pesar de la diferencia de edad (me llevaba 15 años) siempre nos tratamos como colegas del colegio. Seguramente nunca dejó de ser un colegial. Uno imagina a Gil de Biedma en perpetuo pantalón corto.
En sus Diarios 1956-85, editados por Andreu Jaume con sabiduría y arte del detalle, se acumulan apreturas sexuales, tan imperiosas, agobios poéticos, menos intensos que sus poemas, y una lucidez despiadada. Fue, sin duda, uno de los hombres más inteligentes de Cataluña en un momento en el que aún no faltaban.
Su juicio es exacto y pocas veces viene teñido por la pelmaza ideología propia de su tiempo y de su círculo de amigos. En aquellos años era imposible escapar a los fantasmas de cartón piedra: la lucha de clases, el bondadoso proletariado, la revolución liberadora. Pocas veces cae en la charca de su época e incluso, cosa infrecuente, mantiene distancia con esos tópicos. Bien es verdad que había sido desahuciado del Partido Comunista porque los homosexuales eran un invento burgués y reaccionario.
Su mejor momento es cuando habla de poesía porque es de los escasos poetas que ha sabido con certeza lo que es la poesía. Comentando una antología de poesía tradicional dice lo más exacto que he leído nunca sobre la canción: “Me ocurre con esta lírica igual que con la Grecia clásica: volver a ella es como volver a una patria de origen, no se sabe cuándo abandonada y sólo de tarde en tarde recordada. Uno se pregunta a cada regreso por qué se marchó —y por qué, por qué ya no es posible quedarse”. Ese doble “por qué” encierra toda su poesía, hija del bolero.
Féliz de Azúa, El País, 29 de marzo de 2016

martes, 29 de marzo de 2016

La banda Picasso

El pasado domingo pasaron la película "La banda Picasso" por televisión. Como probablemente no la habéis visto, tenemos la suerte de que rtve la oferta gratuitamente on-line durante esta semana en su página web. Os recomiendo su visionado porque se aborda el tema de las vanguardias de forma bastante amena: y además casi todo lo que cuenta está basado en hechos reales. Aunque se centra más en el mundo de la pintura, aparece un escritor fundamental como es Guillaume Apollinaire (yo creo que más fascinante que el propio Picasso, aunque este dé título a la cinta) y muchos de las ideas de las que discuten valen igualmente para la literatura de la época.
La dirección donde podéis verla es la siguiente:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/version-espanola/version-espanola-banda-picasso/3105598/
El coloquio que hubo después con el director, Fernando Colomo, y el actor que hace de Pablo Ruiz también está bastante bien:
http://www.rtve.es/alacarta/videos/version-espanola/version-espanola-banda-picasso-coloquio/3541419/
Un saludo y mañana nos vemos por las aulas. Espero que hayáis aprovechado las fiestas para preparar la recta final del curso. El próximo lunes examen.

martes, 15 de marzo de 2016

Una de ortografía

Enlace a una antología del disparate ortográfico: manual de errores que (¡por todos los dioses!) espero no cometáis. Para descomprimir un poco. Abrazos y aprovechad la semana santa: para descansar pero también para dar el último empujón.

lunes, 14 de marzo de 2016

Los santos inocentes de Miguel Delibes

Extraigo unos fragmentos del libro en los que, de algún modo, se plantea la tesis de esta terrible novela.

«los jóvenes, digo, Ministro, no saben ni lo que quieren, que en esta bendita paz que disfrutamos les ha resultado todo demasiado fácil, una guerra les daba yo, tú me dirás, que nunca han vivido como viven hoy, que a nadie le faltan cinco duros en el bolsillo, que es lo que yo pienso, que el tener les hace orgullosos, que ¿qué diréis que me hizo el muchacho de Paco esta tarde? […] muy sencillo, al acabar el cacerío, le largo un billete de cien, veinte duritos, ¿no?, y él, deje, no se moleste, que yo, te tomas unas copas, hombre, y él, gracias, le he dicho que no, bueno, pues no hubo manera, ¿qué te parece?, que yo recuerdo antes, bueno, hace cuatro días, su mismo padre, Paco, digo, gracias, señorito Iván, o por muchas veces, señorito Iván, otro respeto, que se diría que hoy a los jóvenes les molesta aceptar una jerarquía, pero es lo que yo digo, Ministro, que a lo mejor estoy equivocado, pero el que más y el que menos todos tenemos que acatar una jerarquía, unos debajo y otros arriba, es ley de vida, ¿no? […] la crisis de autoridad afecta hoy a todos los niveles»

lunes, 7 de marzo de 2016

Un artículo sobre rock y capitalismo

Amy Winehouse y la lógica de generar beneficios hasta la muerte

Isidro López
(publicado en los periódicos digitales Rebelión y Diagonal)


Esta semana vi el documental sobre la vida de Amy Winehouse y me ha traído un par de cosas a la cabeza, una sobre el rock and roll y otra sobre el capitalismo, que, si no les parece mal, comparto con ustedes.
En el documental queda claro que Amy pasa de ser una chica de barrio con tendencia al exceso a meterse en una dinámica autodestructiva seria cuando pasa de ser una cantante de jazz a ser una estrella de rock.
El rock and roll es el único género cultural que incluye la autodestrucción pública de sus individualidades como una parte central de su repertorio. Esto no quiere decir, obviamente, que en otros géneros no haya excesos y autodestrucción –los hay y muchos–, sino que en el rock and roll la autodestrucción es pública y está perfectamente codificada.
Posiblemente ésta sea una contrapartida necesaria de los niveles de culto a la personalidad del género. En una lógica sacrificial, que ya exploró JG Ballard en sus escritos de los sesenta, es como si la única manera que tuviera la estrella de rock de redimirse por su excepcionalidad, su desbordante talento y porque la queremos más allá de lo recomendable fuera su inmolación ante nuestros ojos.
Ni que decir tiene que los medios están perfectamente preparados y en sus marcas para recoger y amplificar estas historias de juguetes rotos y vidas brillantes truncadas, que si en los sesenta formaban parte de la trayectoria contracultural ahora están perfectamente empaquetadas y listas para consumo.
La segunda cuestión tiene que ver con el capitalismo. Hay un momento clave del documental en que Amy ha pasado una primera embestida brutal de esta dinámica rockera autodestructiva y se encuentra relativamente consciente y orientada. El juego anterior no le hace ya gracia y quiere volver a cantar jazz. Hay una escena impresionante en que, después de que la hemos visto completamente ausente en escenarios de estadio ante miles de personas, muestra un interés y un respeto casi reverencial en un dueto con su ídolo Tony Bennett.
Pero Amy se había convertido en una máquina extraordinaria de hacer pasta. No era una empresa, sino el producto que vendía una empresa formada por los que la rodeaban. Empezando por su padre, un tipo sin escrúpulos que explota cuanto puede un trauma infantil de Amy.
Amy ejemplifica, y paga con su vida, un problema típico del capitalismo: el de la imposibilidad práctica de la marcha atrás y de quedarse en un tamaño óptimo. Hay una fuerza social descomunal que empuja a Amy a irse de gira mundial en estadios, a grabar un nuevo disco sin más retraso y a cantar sus hits cuando ella quería cantar jazz y colaborar con Mos Def y The Roots.
Es la fuerza del beneficio o, dicho de otra manera, el imperativo de crecer. A costa, y este caso es ejemplar, de la vida.
Hay algo, además, que una vez lanzada esta dinámica juega en contra de ella: su singularidad. Amy se había construido culturalmente contra su época, y eso requería que ella compusiese sus canciones y su música, que tenían algo de revival pero también algo de actual.
El protocolo de actuación de la industria discográfica cuando una estrella se quema es sustituirla por otra equivalente. Si Britney ya no chuta, tenemos a Christina Aguilera. Son la pieza final de una cadena de montaje cultural que les preexiste. En el caso de Amy, ese recambio no era posible, era única. Tenía que seguir generando beneficios hasta la muerte.