viernes, 24 de abril de 2015

Comentario de texto

Juguemos
 
Jugar en la calle. Jugar en grupo. Esa es la actividad extraescolar que un grupo de educadores y psicólogos americanos han señalado como la asignatura pendiente en la educación actual de un niño. Parecería simple remediarlo. No lo es. La calle ya no es un sitio seguro en casi ninguna gran ciudad. La media que un niño americano pasa ante las numerosas pantallas que la vida le ofrece es hoy de siete horas y media. La de los niños españoles estaba en tres. Cualquiera de las dos cifras es una barbaridad. Cuando los expertos hablan de juego no se refieren a un juego de ordenador o una playstation ni tampoco al juego organizado por los padres, que en ocasiones se ven forzados a remediar la ausencia de otros niños. El juego más educativo sigue siendo aquel en que los niños han de luchar por el liderazgo o la colaboración, rivalizar o apoyarse, pelearse y hacer las paces para sobrevivir. Esto no significa que el ordenador sea una presencia nociva en sus vidas. Al contrario, es una insustituible herramienta de trabajo, pero en cuanto a ocio se refiere, el juego a la antigua sigue siendo el gran educador social.
Leía ayer a Rodríguez Ibarra hablar de esa gente que teme a los ordenadores y relacionaba ese miedo con los derechos de propiedad intelectual. No comprendí muy bien la relación, porque es precisamente entre los trabajadores de la cultura (el técnico de sonido, el músico, el montador, el diseñador o el escritor) donde el ordenador se ha convertido en un instrumento fundamental. Pero conviene no convertir a las máquinas en objetos sagrados y, de momento, no hay nada comparable en la vida de un niño a un partidillo de fútbol en la calle, a las casitas o al churro-media-manga. Y esto nada tiene que ver con un terror a las pantallas sino con la defensa de un tipo de juego necesario para hacer de los niños seres sociales.
Elvira Lindo, EL PAÍS, 12/01/2011

jueves, 16 de abril de 2015

Comentario de texto

La política, señores ―sigue hablando Mairena―, es una actividad importantísima… Yo no os aconsejaré nunca el apoliticismo, sino, en último término, el desdeño de la política mala que hacen trepadores y cucañistas, sin otro propósito que el de obtener ganancia y colocar parientes. Vosotros debéis hacer política, aunque otra cosa os digan los que pretenden hacerla sin vosotros, y, naturalmente, contra vosotros. Sólo me atrevo a aconsejaros que la hagáis a cara descubierta; en el peor caso con máscara política, sin disfraz de otra cosa; por ejemplo: de literatura, de filosofía, de religión. Porque de otro modo contribuiréis a degradar actividades tan excelentes, por lo menos, como la política, y a enturbiar la política de tal suerte que ya no podamos nunca entendernos.
     Y a quien os eche en cara vuestros pocos años bien podéis responderle que la política no ha de ser, necesariamente, cosa de viejos. Hay movimientos políticos que tienen su punto de arranque en una justificada rebelión de menores contra la inepcia de los sedicentes padres de la patria. Esta política, vista desde el barullo juvenil, puede parecer demasiado revolucionaria, siendo, en el fondo, perfectamente conservadora. Hasta las madres ―¿hay algo más conservador que una madre?― pudieran aconsejarla con estas o parecidas palabras: «Toma el volante, niño, porque estoy viendo que tu papá nos va a estrellar a todos ―de una vez― en la cuneta del camino».

Antonio Machado, Juan de Mairena (1936)

Buscad "inepcia", "sedicentes", "cucañistas" en el diccionario.

viernes, 10 de abril de 2015

Comentario de texto

Haced el siguiente comentario de texto: tema, resumen, características, tipología textual. Escrito por Almudena Grandes y publicado en El País el 6 de abril del año en curso.

LA EDAD

Mis recuerdos envejecen al mismo ritmo que yo. Por eso, algunos me parecen tan remotos como si estuvieran envueltos en la neblina del olvido. Sin embargo, tengo una memoria excelente, a menudo incluso mejor de lo que me gustaría. Y esta Semana Santa radiante de sol, procesiones, playas repletas y cielos azules, en la que el turismo interior ha agotado las plazas hoteleras y el empleo temporal ha cundido por doquier con la esperanza de enlazar con el verano, me ha devuelto algunas voces que nos alertaban, hace ya muchos años, de las consecuencias que las condiciones de nuestra entrada en la Unión Europea tendrían sobre la economía española. En aquella época, yo era tan joven que creía, entre otras cosas, en la solidez del progreso, así que me sumé sin pensar demasiado a quienes opinaban que cualquier crítica a aquel proceso era una postura reaccionaria y aún más, una muestra de desconfianza en el país y en su futuro. Pero esos amargos agoreros que pronosticaban que España se convertiría en un país de servicios, que nuestro tejido industrial se debilitaría de forma progresiva hasta resultar irrelevante, que dependeríamos básicamente del turismo para crecer, vuelven a mi memoria en momentos como este, mientras las estadísticas prometen el mejor año turístico de la historia siempre que la violencia islamista siga dejando desiertas las playas del norte de África, para concentrar toda el hambre de sol de los nórdicos en nuestra orilla del Mediterráneo. Lo asombroso no es lo que pasa, sino que nos hayamos acostumbrado con tanta facilidad a ecuaciones como ésta, que convierten el empleo, el bienestar, la tranquilidad de miles de familias en una carambola de billar. Hasta que tanto sol desencadene una nueva sequía.

martes, 7 de abril de 2015

Comentario de texto: tema y resumen

En esta nación hay un libro muy aplaudido por todas las demás. Lo he leído, y me ha gustado sin duda; pero no deja de mortificarme la sospecha de que el sentido literal es uno, y el verdadero es otro muy diferente. Ninguna obra necesita más que ésta el diccionario de Nuño. Lo que se lee es una serie de extravagancias de un loco, que cree que hay gigantes, encanta-dores, etcétera; algunas sentencias en boca de un necio, y muchas escenas de la vida bien criticada; pero lo que hay debajo de esta apariencia es, en mi concepto, un conjunto de materias profundas e importantes.
Creo que el carácter de algunos escritores europeos (hablo de los clásicos de cada nación) es el siguiente: los españoles escriben la mitad de lo que imaginan; los franceses más de lo que piensan, por la calidad de su estilo; los alemanes lo dicen todo, pero de manera que la mitad no se les entiende; los ingleses escriben para sí solos.

José Cadalso, Cartas marruecas


Buscad información sobre el autor, y su obra. Sacad el tema. Haced el resumen. Y responded a la pregunta: 
1/ Argumenta lingüísticamente y de forma razonada por qué se puede considerar el texto de José Cadalso como tal. Analiza su adecuación, coherencia y cohesión. 

martes, 17 de marzo de 2015

Comentario de texto examen

Decálogo del buen político

La democracia, decían los viejos maestros, no puede cumplir todas sus promesas. La brecha entre aquello a lo que aspira y lo que obtiene aboca al descontento y a la insatisfacción. De ahí que pidieran a los ciudadanos moderar sus demandas y a los políticos reconocer el alcance limitado de sus posibilidades. Que las democracias decepcionen es, pues, natural. Pero que defrauden, no, porque mina sus fundamentos. Y resultan fraudulentas cuando las trampas al Estado de derecho dejan de escandalizar y la legalidad pierde capacidad constrictiva, puesto que toda regla resulta sumamente interpretable. Defraudan cuando en la comunicación política prevalece la charlatanería y las palabras, a fuerza de significar cualquier cosa, terminan por no significar nada: solo sirven como munición para confundir o manipular. Pero el fraude más dañino se produce cuando los ciudadanos estiman irrelevante su capacidad de control. Constatan tal asimetría de recursos de poder a disposición de quienes les mandan o representan que los perciben como invulnerables, mientras se ven a sí mismos impotentes. Entonces se apodera de ellos el descreimiento en el sistema: una suerte de rabia sorda o pasotismo insano. Y cunde la desafección.

Ramón Vargas-Machuca Ortega,
Cuarta página, 14 de noviembre de 2008.

martes, 24 de febrero de 2015

Un ejemplo de columna

Aquí vuelco la columna de ayer de Rosa Montero sobre un libro/película muy de actualidad. Espero que sea de vuestro interés. Me pasa como a ella: que aunque no he leído ni visto la película, me han contado exactamente lo mismo que a ella y me parece una ficción que reproduce muchos patrones patriarcales y sexistas. Si alguno habéis leído el libro o visto la peli, podéis opinar en los comentarios.
 
MENTIRAS
Rosa Montero, El País (24 de febrero de 2015)

Hoy voy a hacer algo que siempre he condenado: criticar un libro que no he leído y una película que no he visto. Pero así son las cosas: la contradicción es consustancial al ser humano. Se trata de Las cincuenta sombras de Grey. Dice gente de la que me fío que la obra es muy mala, por eso me he abstenido (quizá erróneamente). Lo cierto es que han vendido 40 millones de ejemplares en el mundo y 180.000 entradas anticipadamente tan sólo en España. ¿Y qué es lo que ofrece? La historia de una jovencita panoli virginal y pobre que se enamora de un millonario guapo de corazón duro, al cual ella termina salvando de sí mismo; el millonario, que en el fondo era buenísimo, se rinde a los pies de la pureza y se casa con la chica pobre, que se transmuta en rica y come perdices. Mientras tanto, eso sí, el joven la maltrata un poco, la controla un poco, la asusta un poco. Nada importante, nena: si te maltrata y te asusta es porque te quiere. Puro amor recóndito; aguanta y llegará la boda, la conversión en ángel. En fin, es muy cierto que, por un lado, las relaciones pueden ser tóxicas, y, por otro, que el sadomasoquismo consentido es una opción sexual. El problema de Las cincuenta sombras de Grey no está en nada de eso, sino en su mentira. Lo verdaderamente obsceno no es que el rico le pegue, sino que convierta eso en un bobalicón, reaccionario cuento de hadas que fomenta la sumisión, el abuso, la dañina y arraigada creencia de que podemos cambiar al amado. El otro día, la hija de 18 años de una amiga se topó con un jovenzuelo en una disco que intentó ligar con ella maltratándola a lo Grey. Se creen que mola. Según una reciente encuesta del CIS, el 32% de las chicas españolas entre 15 y 29 años considera aceptable que su pareja las controle. Lo peor que tiene el arte malo, es decir, el embustero, es que es peligroso.

miércoles, 21 de enero de 2015

Más COMUNA

Os pongo un enlace a un artículo que ha sacado El Confidencial (periódico digital) sobre la Comuna de París de 1871, un tema al que ya dediqué una entrada hace un año.
En el artículo se menciona el visionado de la película de Robert Watkins que estoy organizando, junto a otros colectivos, en tres espacios autogestionados de Madrid. Este viernes 23 la proyección será en la CABA (Aluche) a las 19:00 hs. Espero veros por allí.
http://www.elconfidencial.com/cultura/2015-01-17/la-comuna-de-paris-revive-en-madrid_622925/