martes, 19 de noviembre de 2013

Comentario de texto

Carta a Ana Botella (y a sus discípulos)

Como ciudadano madrileño, me indigna que, después de lo que ha pasado, se ponga medallas en vez de pedir disculpas. Fue su gestión la que provocó esta situación.
Señora alcaldesa:
     La razón por la cual se han salvado 1.134 puestos de trabajo en el servicio de limpieza de Madrid no ha sido la reforma laboral, sino la huelga. Son los trabajadores con su protesta quienes han protegido esos empleos. No ha sido usted, con su nefasta gestión, ni el PP, con su dañina reforma laboral, quienes han evitado 1.134 parados más en esta ciudad que usted gobierna por herencia.
    Los empleos se mantienen porque los trabajadores y los sindicatos han peleado por sus derechos. Porque las huelgas siguen siendo eficaces y muchas veces necesarias, a pesar de la propaganda que intenta presentarlas como algo del pasado (lo moderno, al parecer, es la vuelta al siglo XIX, a los obreros de la Inglaterra de Charles Dickens). Porque la unión y la movilización siguen siendo lo único que sirve para que los más débiles se defiendan frente a los poderosos.
      Como ciudadano madrileño, me indigna que, después de lo que ha pasado, se ponga medallas en vez de pedir disculpas. Fue su gestión la que provocó esta situación. Fue usted, al firmar una concesión de limpieza en la que por primera vez no se detalló el número de empleados necesarios para el servicio, quien colocó a los trabajadores a los pies de los caballos. Fue usted quien permitió unas ofertas temerarias y después, cuando llegaron los despidos, quien se lavó las manos. Fue usted, señora alcaldesa, quien se quedó mirando durante los primeros días de la huelga, como si esa ciudad llena de mierda que aparecía en los medios internacionales no fuese la misma que usted gobierna.
       De guinda, propone ahora un recorte del derecho a huelga. Asusta que esa sea su conclusión, lo que de esto ha aprendido. Puestos a reformar, ¿no sería más urgente que abordase aquello para lo que usted sí tiene competencias, como la subcontrata de servicios de su ayuntamiento y la regulación y supervisión de esas golosas adjudicaciones?
El servicio de limpieza de Madrid lleva casi dos décadas privatizado. En el camino, ya se ha conseguido algunos hitos importantes, además de esta huelga: que quien fuera durante años el concejal responsable de la limpieza en Madrid, Alberto López Viejo, se llevase en el camino varios millones a una cuenta en Suiza. Que algunas de las empresas que ganan este tipo de concursos sean –¡oh, casualidad!– las mismas que figuran como donantes del PP en los papeles de Bárcenas.
De todo esto, de limpiar la basura y evitar que vuelva, es de lo que debería preocuparse. No del derecho constitucional a la huelga.

sábado, 16 de noviembre de 2013

¿Quién (no) escribe los libros?

El tabú y la leyenda de los escritores fantasma
La sospecha de que muchos libros no los escriben quienes los firman siempre ha estado.
Muchas personas viven de ello en la sombra y algunos logran salir a la luz
La señora Cata y su escribidor Vargas llosa

WINSTON MANRIQUE SABOGAL Madrid 16 NOV 2013 - 00:09 CET15

Entre las leyendas y tabúes que acompañan a toda creación artística destaca la de la verdadera autoría de la obra. En artes plásticas, por ejemplo, los maestros clásicos tenían escuelas y sus alumnos hacían obras que el maestro retocaba o afinaba y podía firmar. Incluso, dependiendo de su intervención en ella, cobrar, si era por encargo. En literatura existe el escritor fantasma o sombra, llamado coloquialmente negro, que siempre ha deambulado en el imaginario colectivo y que tiene unas cuantas gradaciones o niveles. Claro, por todos es sabido que todos los fantasmas no son iguales, ahí está Mario Vargas Llosa que con 23 años fue el negro de una mujer rica y hoy es Nobel de Literatura.

Tal vez la sospecha más extendida sobre el autor fantasma más popular o previsible es la que tiene que ver con las biografías, memorias o libros de ficción y ensayo que firman personajes millonarios, famosos, políticos o mediáticos. Firman ellos, claro, pero quien escribe es otro.

En el plano de la literatura, una de las leyendas más conocidas es la de Alejandro Dumas. Se dice que tenía un equipo de escribidores que realizaban lo que él les decía y luego él, Dumas, daba unidad a la obra. Tambien existe la práctica en algunas editoriales de rescatar algun libro de los muchos que reciben, pero antes de publicarlo lo someten a una reescritura, ya sea con un autor fantasma en toda regla o simplemente con un editor-autor-fantasma que mejora el “producto”, sin olvidar las editoriales que lo hacen por encargo. Este aspecto es una de las tramas argumentales de la última novela de Eduardo Lago, Siempre supe que volvería a verte, Aurora Lee (Malpaso).

Tal es la fuerza , la intriga y el atractivo que ejerce el autor fantasma, o en la sombra, que es un tema abordado muchas veces por los escritores a través de la ficción
En el mundo editorial de los últimos años hay dos historias paradigmáticas: la primera tiene que ver con Raymond Carver y su editor Gordon Lish quien no solo ejerció su papel de gran editor al dar consejos y orientación a Carver sobre su literatura, sino que eliminó párrafos y alteró algunos finales de sus cuentos de De qué hablamos cuando hablamos de amor, influyendo decididamente en lo que sería conocido como el “estilo Carver”. En España, un caso cercano es el de Ildefonso Falcones y su best-seller  La catedral del mar (Grijalbo). Un día el abogado Falcones escribe una historia, en la editorial la leen y ven que tiene posibilidades, hablan con Falcones y llegan a un acuerdo para que al original le metan mano personas más expertas, según ha contado el propio autor.

Tal es la fuerza, la intriga y el atractivo que ejerce el autor fantasma, o en la sombra, que es un tema abordado muchas veces por los escritores a través de la ficción. Uno de ellos es Robert Harris autor de The Ghost que Roman Polanski llevó al cine en 2010 como El escritor. En el ámbito hispanohablante otro caso que conjuga realidad y ficción, como el de Mario Vargas Llosa, es el del también peruano Santiago Roncagliolo y su novela Memorias de una dama. En ella el autor narra las peripecias de un joven escritor que recibe el encargo de una mujer ya mayor y rica para que le escriba sus memorias, cuando la novela se publica, los familiares de esa mujer reconocieron la historia y lograron parar su reedición en países como República Dominicana.

Otra vuelta de tuerca es el autor fantasma-sombra, otra categoría más oculta, aún. Es el caso de la dramaturga y política de la República, María Lejárraga que escribió los libros de su marido, Gregorio Martínez Sierra. Aunque Lejárraga era conocida por obras como Canción de cuna y libretista de El amor brujo y El sombrero de tres picos, de Falla, además de feminista, decidió permanecer oculta por amor y discreción.

En el caso de libros de escritores fantasma la autoría se bifurca, explica Roncagliolo: “La autoría está entre quien concibe la historia original y quien le da forma, la escribe. Un buen autor fantasma es el que nunca sabes que existe. Permanece en el anonimato”.

La rumorología, la duda, la sospecha, es decir la leyenda y el tabú, que alimenta la creación literaria habla de todo tipo de autores que habrían recurrido a los servicios de estos escritores sombra, y que van desde Shakespeare hasta Stephen King.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Comentario de texto: lo cuelgo también AQUÍ


PAUTAS PARA EL COMENTARIO DE TEXTO


I. LECTURA
  1. Lectura atenta del texto. Comprensión del significado de todos los términos (hacer uso del diccionario si es posible/necesario). Captar el sentido literal y el figurado (para ello puede que sea necesaria más de una lectura). Numerar las líneas/versos del texto de cinco en cinco.

II. INTRODUCCIÓN
  1. Localización. Conocer la modalidad textual, el contexto histórico y cultural ayuda a entender mejor el contenido de un texto.
    1. Tipología textual: textos de ámbito familiar, textos de ámbito académico, textos de los medios de comunicación, textos científico-técnicos, anuncios publicitarios, textos literarios (poesía o lírica, épica o narrativa, teatro o dramática, ensayo o didáctica; cada uno de los cuales tiene sus características y subgéneros).
    2. Modalidad textual: narrativos, descriptivos, dialogados, exposi-tivos, argumentativos. Sin olvidar que cada modalidad tiene sus características y que pueden aparecer varias en un mismo texto.
    3. Época. Hay que tener en cuenta la fecha de publicación del texto y el contexto histórico en el que ha sido escrito.
    4. Autor. Algunos datos sobre su personalidad pueden ayudar a entender el texto. También el movimiento literario al que pertenece.
    5. Situación dentro de la obra a la que pertenece el fragmento.

III. DESARROLLO1

  1. Resumen del texto. Resumir el contenido de un texto en un máximo de 4-6 líneas demuestra si se ha entendido correctamente y si se distingue lo fundamental de lo accesorio.
  2. [TEMA: Idea o ideas centrales que dan singularidad al texto. Debe ser, en cierta forma, la síntesis de los ejes temáticos observados anteriormente. Es el momento más difícil de un comentario porque exige un esfuerzo de abstracción considerable. Por ello es conveniente dejarlo para después del análisis. Puede servir como colofón y desarrollarse en la conclusión final.]
  3. Estructura del texto. En torno a las palabras clave se pueden organizar los ejes temáticos que van a dar unidad al conjunto y que nos van a servir para construir un comentario coherente. Las ideas se articulan en el texto de forma progresiva y siguiendo un orden que debemos encontrar (ver punto 6).
  4. Análisis de los procedimientos formales.
    1. Estructura externa. En la prosa hay que analizar la construcción de las frases, los párrafos… En el verso hay que estudiar las estrofas y el ritmo… También hay que observar los elementos no lingüísticos (uso de mayúsculas, negrita, capítulos, etc.).
    2. Estructura interna. Cómo se interrelacionan las ideas a lo largo del texto: ver lo que se repite, lo que se contrapone, lo que disuena:
6.2.1. Elementos fónicos: repeticiones, aliteraciones, onomatopeyas, ritmo, rima (en poesía; ver Apéndice de Métrica del libro estrofas). Crean en el texto una atmósfera sonora. Sugieren impresiones o reproducen fónicamente la realidad.
6.2.2. Elementos léxico-semánticos. A partir de las palabras clave, podemos componer los campos semánticos.
- Elementos de valoración: adjetivos, sustantivos…
- Connotaciones: registro del lenguaje en que se mueve el texto muestra la atmósfera del texto.
- Dobles sentidos, juegos de palabras, neologismos, sentido figurado, ironías, sarcasmos.
6.2.3. Elementos morfosintácticos:
- Personas del discurso (pronombres).
- Tiempo: modo de las acciones (verbos).
- Relacionantes: longitud y organización de las frases (adverbios, conjunciones…). Ponen en evidencia el sistema enunciativo del discurso, es decir, las relaciones entre el emisor y el receptor autor, narrador, lector. Indican el punto de vista del emisor y la posición del narrador o del yo poético.
6.2.4. Elementos estilísticos. Crean una atmósfera imaginaria propia de la creación literaria:
- Imágenes (comparaciones y metáforas).
- Conectores discursivos.
- Figuras retóricas (ver Apéndice de Retórica).
6.2.5. Elementos pragmático-textuales.
- Deixis.
- Relaciones que se establecen entre emisor y receptor.
- Inferencias.

IV. CONCLUSIÓN

  1. Conclusión final. Hay que hacer un balance del desarrollo. Resumir el interés del pasaje. Indicar, si nuestros conocimientos nos lo permiten, el interés de la obra, sus relaciones con otras obras del autor o con otros textos. El valor simbólico del texto si así lo consideramos. La última frase, por su ritmo, debe señalar que estamos al final del trabajo.
1 Después de un esquema preciso de trabajo, se ha de construir una composición organizada, en donde el andamiaje de nuestro trabajo inicial no se aprecie. La aportación de conocimientos pertinentes puede enriquecer el conjunto. La idea principal, el tema central del texto debe ser el hilo conductor de nuestro comentario; esta idea se apoya en otras subordinadas, que sirven también para justificarla. Las ideas deben articularse lógicamente. Todos los aspectos temáticos desarrollados deben quedar justificados formalmente por medios lingüísticos. Las citas textuales deben respetarse señalándolas entrecomilladas y acompañadas del número de la línea en que se encuentran.

JUSTICIA


Una mañana, cuando nuestro nuevo profesor de "Introducción al Derecho" entró en la clase, lo primero que hizo fue preguntarle el nombre a un alumno que estaba sentado en la primera fila:
¿Cómo te llamas?
Me llamo Juan, señor.
¡Vete de mi clase y no quiero que vuelvas nunca más!gritó el desagradable profesor. Juan estaba desconcertado. Cuando reaccionó se levantó torpemente, recogió sus cosas y salió de la clase. Todos estábamos asustados e indignados pero nadie dijo nada.
Está bien. ¡Ahora sí! ¿Para qué sirven las leyes?... Seguíamos asustados pero poco a poco comenzamos a responder a su pregunta: «Para que haya un orden en nuestra sociedad» «¡No!» contestaba el profesor. «Para cumplirlas» «¡No!» «Para que la gente mala pague por sus actos» «¡¡No!! ¿Pero es que nadie sabrá responder esta pregunta?!»... «Para que haya justicia», dijo tímidamente una chica. «¡Por fin! Eso es... para que haya justicia. Y ahora ¿para qué sirve la justicia?»
Todos empezábamos a estar molestos por esa actitud tan grosera. Sin embargo, seguíamos respondiendo: «Para salvaguardar los derechos humanos» «Bien, ¿qué más?», decía el profesor. «Para discriminar lo que está bien de lo que está mal»... Seguid... «Para premiar a quien hace el bien.»
Ok, no está mal pero... respondan a esta pregunta: ¿actué correctamente al expulsar de la clase a Juan?...
Todos nos quedamos callados, nadie respondía.
Quiero una respuesta decidida y unánime.
¡¡No!! —dijimos todos a la vez.
¿Podría decirse que cometí una injusticia?
¡Sí!
¿Por qué nadie hizo nada al respecto? ¿Para qué queremos leyes y reglas si no disponemos de la valentía para llevarlas a la práctica? Cada uno de ustedes tiene la obligación de actuar cuando presencia una injusticia. Todos. ¡No vuelvan a quedarse callados nunca más! Vete a buscar a Juandijo mirándome fijamente.
Aquel día recibí la lección más práctica de mi clase de Derecho: cuando no defendemos nuestros derechos perdemos la dignidad y la dignidad no se negocia.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Más romanticismo

Además de la película que recomendé sobre los poetas románticos ingleses: Remando al viento de Gonzalo Suárez (1987), de la que os pongo un enlace para ver los tres primeros minutos, y hay otros vídeos para ir viendo algún fragmento más, me he acordado de que hay otra película recomendable sobre otro de ellos, John Keats, titulada Bright star (2009). Sobre todo me interesa la siguiente definición de su oficio que hace: el poeta es "la más apoética de todas las cosas existentes, porque carece de identidad" para que todas las cosas vengan a resonar en él, y hablen por él, es preciso que él no tenga identidad; de esa manera podrá adoptar la de todo aquello que venga a manifestarse en su obra.

Y para completar con otro vídeo (que podéis ver pinchando en la anterior palabra "vídeo") de la canción que comenté hoy en clase de Ciencias: "Análisis estructural de una canción comercial". Está gracioso, sobre todo el rap (para Filosofía).

jueves, 31 de octubre de 2013

PIRATAS


Mienten sobre los piratas de Somalia
Ernesto Carmona. Argenpress

La prensa internacional está mintiendo sobre los llamados “piratas somalíes”. Ésta es una de las 67 noticias nominadas para la selección anual de 25 noticias no difundidas por los grandes medios del Proyecto Censurado 2009/2010. La verdadera naturaleza de lo que está ocurriendo en el Cuerno de África comienza a conocerse cuando un juez de Nueva York decidió enjuiciar a un menor de edad capturado el 12 de abril por EEUU en la costa de Somalia.
Con su artículo «Le están mintiendo sobre los piratas», la periodista británica Johann Hari* arrojó bastante luz —en el Huffington Post del 4 de enero de 2009— sobre la verdadera naturaleza de este conflicto, provocado por los barcos occidentales que ilegalmente descargan basura nuclear y capturan los productos del mar del empobrecido país africano con casi 4 000 km de costas.
Del artículo de Hari se desprende que los verdaderos piratas son más bien las corporaciones de grandes potencias que encontraron ganancias fáciles en las aguas desprotegidas del país africano. En rigor, los patriotas somalíes defienden sus alimentos de origen marino de la depredación de estadounidenses y europeos que los acusan de “piratas”.
Los somalíes observan impotentes cómo sus mares se convierten en un gran vertedero nuclear que acumula miles de toneladas de residuos radiactivos abandonados por grandes cargueros. Somalia es un país que hace casi dos décadas carece de guardacostas, desde que las guerras civiles (inducidas por las grandes potencias) hicieron colapsar su sistema de gobierno. La injerencia de los países desarrollados promovió guerras civiles en gran parte de África en búsqueda de minerales lucrativos, fingiendo exportar “la democracia” o un “afán civilizador”.
La guerra contra los “piratas” del subdesarrollo y la miseria está convirtiéndose en aparente sustituto de la “guerra al terrorismo”, doctrina ya agotada para los propósitos del complejo industrial militar. Los mal vestidos y peor armados “piratas” se han convertido en un nuevo objetivo militar que saca de su aburrimiento a la Real Marina Inglesa y a las ociosas fuerzas navales de una veintena de naciones poderosas, desde Estados Unidos a China, empeñadas ahora en combatir a un puñado de hambrientos que viven en un atraso similar al de Haití.
En Somalia, la lucha diaria por una ración de comida le da sentido a la palabra “mañana”. No se ven patas de palo ni loros para llevarlos sobre el hombro. La etapa siguiente de esta guerra hollywoodense podría ser un desembarco masivo para perseguir a los piratas en tierra, en un remake de Iraq y Afganistán, pero sin héroes como Errol Flint. Esta vez no se trata del petróleo sino de otro tipo de riquezas.
¿Villanos o héroes?
Los piratas de antaño fueron estigmatizados por el poder, pero gozaron de popularidad entre los pobres. Citando al historiador Marcus Rediker, Hari asegura que los piratas primero trabajaron como marineros en “infiernos flotantes de madera” donde laboraban encogidos y recibían castigos corporales, siendo frecuentemente engañados en sus salarios después de meses y años de trabajo. Pero estos “villanos de todas las naciones” estuvieron entre los primeros en rebelarse contra este mundo; se amotinaron contra capitanes tiránicos y crearon una manera diferente de “trabajar” en los mares, escribió Hari. «Una vez que se hacían de una nave, los piratas elegían a sus capitanes y 
tomaban todas sus decisiones colectivamente», o sea, anduvieron cerca de la “democracia participativa”. Para Rediker pusieron en práctica «uno de los planes más igualitarios para encontrar recursos dondequiera en el siglo XVIII» e, incluso admitieron esclavos africanos escapados y vivieron con ellos como iguales. Los piratas mostraron claramente que eran subversivos capaces de hacer funcionar las naves de manera distinta a la forma opresiva y brutal del servicio mercantil y de la real marina de guerra. Quizás, por esta razón fueron populares, a pesar de ser bastante poco productivos como ladrones.
La piratería de hoy en Somalia es una actividad desesperada de supervivencia mediante cobro de peaje e impuestos a los depredadores. «El gobierno de este país del Cuerno de África colapsó en 1991. Desde entonces sus nueve millones de habitantes han estado sumergidos en el hambre y muchas de las fuerzas más feas del mundo occidental han visto esto como una gran oportunidad para robar las fuentes de aprovisionamientos de alimentos del país y descargar nuestra basura nuclear en sus mares», explicó Hari.
Tan pronto como se fue el gobierno, en la costa de Somalia comenzaron a aparecer misteriosos barcos europeos descargando enormes barriles en el océano. La población costera comenzó a enfermar. Primero sufrieron erupciones extrañas, náuseas y aparecieron bebés malformados. Y después, el tsunami de 2005 hizo flotar cientos de barriles que las olas lavaron en las playas. La gente comenzó a sufrir enfermedades producidas por la radiación y murieron más de 300 personas.
Ahmedou Ould-Abdallah, el enviado de ONU a Somalia, le dijo a Johann Ari: «Alguien está descargando aquí material nuclear. También hay metales pesados, tales como cadmio y mercurio». Mucho de este material se puede rastrear en hospitales y fábricas europeas, donde se lo entregan a la mafia italiana para hacerlo desaparecer a bajo precio. Cuando Hari le preguntó a Ould-Abdallah qué hacían los gobiernos europeos sobre esto, lee respondió con un suspiro: «Nada. No hubo limpieza, ninguna compensación ni prevención».
Depredación ictiológica
Al mismo tiempo, otras naves europeas han estado saqueando la biodiversidad de sus mares, su alimentación. «Ya hemos destruido nuestros propios peces con la sobrexplotación y ahora hemos ido a capturar los suyos», dijo la periodista. El valor de cada atún supera los 300 dólares. Los barcos rastreadores que pescan ilegalmente en los mares desprotegidos de Somalia han robado cientos de millones de dólares anuales de atún, camarón, langosta y otras formas de vida marina. Los pescadores locales perdieron repentinamente el sustento y ahora padecen hambre. Mohammed Hussein, pescador de la ciudad de Marka, le dijo a Reuters: «Si no se hace nada, pronto no nos habrán dejado ningún pescado en nuestras aguas de costa».
Hari explicó que en este contexto aparecieron los hombres a quienes se ha estado llamando “piratas”. Todos están de acuerdo en que antes fueron pescadores somalíes ordinarios, que ahora consiguieron lanchas rápidas para intentar disuadir a los descargadores de basura y a los barcos rastreadores o, por lo menos, aplicarles algún impuesto. Se llaman a sí mismos “Guardacostas Voluntarios de Somalia” y es duro ver por qué. Uno de los líderes pirata, Sugule Ali, dijo que su motivo era «detener la pesca ilegal y la descarga en nuestras aguas. No nos consideramos bandidos del mar. Consideramos [que son] bandidos del mar a quienes pescan ilegalmente y descargan en nuestros mares, descargan basura en nuestras aguas y portan armas en nuestros mares».
Escribió Joann Hari: «¡No!, esto no es hacer tomas de rehenes justificables, y sí algunos son apenas gángsteres, especialmente quienes soportaron la ayuda del Programa Mundial de Alimentos. Pero los “piratas” reciben el apoyo aplastante de la población local por una razón. El sitio somalí independiente de noticias WardherNews condujo la mejor investigación disponible sobre qué están pensando los somalíes comunes y corrientes y encontró que el 70% apoyó fuertemente la piratería como forma de defensa nacional de las aguas territoriales del país». Durante la guerra revolucionaria en EEUU, George Washington y los padres fundadores pagaron a los piratas para proteger las aguas territoriales de América, porque no tenían ninguna marina de guerra o guardacostas propios. La mayoría de los americanos los apoyaron. ¿Es esto tan diferente?»
»¿Esperan que los somalíes que mueren de hambre se instalen pasivamente en sus playas, revolcándose en nuestra basura nuclear y observen cómo les arrebatan sus pescados para comérselos en restaurantes de Londres, París y Roma?», preguntó Hari. «No hemos actuado en esos crímenes pero cuando algunos de los pescadores respondieron interrumpiendo el tránsito del 20% del suministro de petróleo del mundo, comenzamos a chillar acerca del “mal”. Si queremos realmente ocuparnos de la piratería, necesitamos parar su causa original —nuestros crímenes— antes que enviar las cañoneras para desarraigar a los criminales de Somalia».
Según Hari, la historia de la guerra de la piratería en 2009 fue mejor resumida por otro pirata, que vivió y murió en el siglo IV a.c. Lo capturaron y conducido ante Alejandro el Grande, éste exigió saber «¿qué pretende conservando la posesión del mar?» El pirata sonrió, y respondió: «Significa que ustedes están agarrando la tierra entera, pero por lo que hago con una nave pequeña, me llaman un ladrón, mientras a quien lo hace con una gran flota le llaman emperador». Hoy de nuevo nuestras grandes flotas imperiales están en Somalia, pero, ¿quién es el ladrón?
El caso del “niño pirata”
Democracy Now! informó de que el único superviviente del secuestro del capitán de un carguero estadounidense ocurrido este mes fue un somalí menor de edad, quien el 21 de abril fue acusado en un tribunal de Nueva York. El adolescente, llamado El Abduhl Wal-i-Musi, se habría rendido antes de que los francotiradores de la marina de EEUU mataran a sus tres acompañantes en una acción militar nunca aclarada. Musi, que será juzgado como si fuera un adulto, estalló en sollozos durante su comparecencia ante el juez. La abogada defensora Deirdre Von Dornum describió a Musi como «joven y aterrorizado».
Deirdre Von Dornum dijo: «Es posible que al Juez Peck le haya parecido que es mayor de edad, pero como pueden ver es extremadamente joven, está herido y aterrorizado. Nos satisface tener la protección de la Constitución de Estados Unidos, y que el gobierno haya optado por hacerlo comparecer en una audiencia pública y no en una prisión secreta o sujeto a cualquier otra forma de procedimiento no público».
Los guardacostas informales somalíes anunciaron venganza después d que en dos rescates de rehenes las fuerzas extranjeras dieron muerte al menos a cinco de sus compañeros. El último operativo, llevado a cabo el domingo 12 de abril, por fuerzas de Estados Unidos, logró liberar al capitán estadounidense Richard Phillips, dando muerte a tres acompañantes de Musi.
Los últimos acontecimientos han despertado temores de un aumento de la violencia en las rutas marítimas frente a la costa del Cuerno de África, donde valientes “piratas” desafían cada día a las patrullas de las fuerzas navales extranjeras. «Los franceses y los estadounidenses se arrepentirán de haber comenzado esta matanza. Nosotros no matamos, sino que sólo tomamos rescates. Haremos algo a cualquiera que veamos como francés o estadounidense desde ahora», manifestó Hussein, un pirata de la zona. «No podemos saber cómo murieron nuestros amigos en el bote salvavidas, pero esto no nos impedirá volver a secuestrar», relató.
Las pandillas de piratas generalmente tratan bien a sus secuestrados, a fin de concluir mejor las negociaciones para el pago de rescates. Los episodios más violentos han provenido de grupos ocasionales. «Nos vengaremos», insistió otro pirata de Aden, en el pueblo Eyl, un refugio para los piratas en la costa este de Somalia.
Algunos expertos temen ahora la reacción después de estas actuaciones. «Los piratas sabrán desde ahora que cualquier cosa puede pasar. Los franceses están haciendo esto y los estadounidenses también. Las cosas serán más violentas de ahora en adelante», argumentó Andrew Mwangura del East African Seafarers Assistance Program, con sede en Kenia. Después de una caída en la actividad a principios de este año, los piratas han contraatacado. Actualmente mantienen capturadas a más de una decena de navíos con aproximadamente 260 rehenes, entre ellos unos 100 filipinos.
Johann Hari dijo que algunos lectores parecen sorprenderse porque la descarga de tóxicos y el robo de pescados estarían sucediendo en el mismo lugar, preguntándose «¿Esto no contamina los pescados?» La periodista explicó que la costa de Somalia es extensa, se estira hasta los 3 300 km. «Imagínense cómo sería de fácil —sin ningún guardacostas o ejército— robar pescados en la Florida y descargar la basura nuclear en California, y se harán una idea», dijo. «Estos acontecimientos están sucediendo en diversos lugares, pero con el mismo efecto horrible: muerte para los nativos, y aparición de piratería. No hay contradicción».








Notas:
(*) Johann Hari, periodista británica del diario The Independent ha realizado coberturas en Iraq, Israel/ Palestina, Congo, República Centroafricana, Vene-zuela, Perú y EEUU y su periodismo ha aparecido en publicaciones por todo el mundo. Fue la persona más joven nominada para el premio Orwell de escritura política, en 2003 ganó el Premio al Periodista Joven de la Gaceta de Prensa y en 2007 Amnistía Internacional la nombró Periodista de Periódico del Año. Ha colaborado como editor de la revista Attitude y publicó su primer libro, God Save the Queen, en 2003.

Porque siento compasión por los oprimidos, no puedo sentirla por los opresores

miércoles, 23 de octubre de 2013

Otro artículo relacionado con la realidad y la publicidad

Con marcas globales, nos integran en macrociudad única
De público a publicitario
El autor reflexiona sobre la creciente fusión entre lo público y lo publicitario comercial: se trata, en último término, de vaciar lo intrínseco de nuestras ciudades.
Antonio Caro 22/10/13

Primer acto: unos taimados comerciantes abarrotan las calles de los burgos medievales con una serie de pregones y de enseñas que proclaman ante los paseantes las mercancías que venden.
Segundo acto: la invención de la imprenta, allá por los estertores de la modernidad, añade a esa algarabía una proliferación de carteles de todo tipo que emborronan los muros de las ciudades en una continua sustitución de unas ofertas comerciales por otras.
Tercer acto: a finales del siglo XIX, el dominio de la electricidad, en cuanto elemento desencadenante de la segunda revolución industrial, hace que enseñas comerciales y anuncios publicitarios se doten de una luminosidad que pasa a ser uno de los componentes básicos de las diversas “ciudades-luz” que van surgiendo por todo el orbe.
Cuarto acto: más o menos por la misma época, las obras de diferentes artistas prestigiosos al servicio de la publicidad comercial añaden a los mensajes mercantiles un componente artístico que contribuye decisivamente a legitimar entre la sociedad de aquel tiempo el creciente componente publicitario de lo público.
Quinto acto: a partir de finales de la segunda guerra mundial, la invención del shopping center y su imparable expansión urbi et orbe logra el prodigio de desplazar paulatinamente a los viejos centros ciudadanos; acontecimiento este que supone, tal vez, el momento culminante a partir del cual lo publicitario –entendido como mecanismo al servicio del comercio y, en último término, de la mercantilización social– se impone definitivamente sobre lo público.
Y sexto y (por ahora) último acto: tras el éxito anterior, el fenómeno de la mercantilización va saturando poco a poco el tejido urbano, hasta el extremo de inmiscuirse en las señas identificadoras más rancias de la ciudad; y así, asistimos hoy –por limitarnos a Madrid– al rebautizo de una vieja estación de metro como Vodafone Sol, a las sucesivas redenominaciones de un vetusto teatro primero como Häagen-Dasz Calderón y hoy como Caser Cal­derón y, tal vez mañana, al cambio de nombre del campo de fútbol del Real Madrid por el de Estadio Santiago Bernabéu Coca-Cola u otra marca global de similar calibre.
¿Qué podemos concluir de esta sucesión? En primer lugar que, como habrá podido advertir la lectora o el lector, la mercantilización de nuestras ciudades, y la consiguiente tendencia a la fusión entre lo público y lo publicitario, viene de lejos. Y si alguien se queja de ese aire mercantil que inunda las ciudades que habitamos, el experto de turno siempre podrá contestarle que las ciudades ya estaban allá por el siglo XVII ahítas de publicidad comercial, en forma de las citadas enseñas, carteles y otros procedimientos.
Pero la segunda conclusión es de más amplio calado. Si las manifestaciones iniciales de lo publicitario comercial en la existencia cotidiana de nuestras ciudades se referían a lo próximo –las enseñas que anunciaban el comercio donde se vendía el pan caliente o las tabernas donde se escanciaba el vino recién vendimiado–, dicha referencia se ha ido distanciando cada vez más al ritmo mismo de esa mercantilización. Y así, el viejo teatro de revistas antes citado ha ostentado durante años el nombre de una marca estadounidense de helados antes de lucir el de una compañía de seguros. Y así, la estación de metro con más solera de Madrid se redenomina con una de las marcas líderes de la telefonía global. Todo ello, en el marco de una existencia crecientemente mercantilizada donde los comercios de toda la vida son sustituidos por ‘súpers’, ‘hípers’ y centros comerciales, y donde los cines de barrio cerraron hace décadas para ceder su lugar a los centros multicine extrarradio donde las películas en 3D se proyectan acompañadas por las inseparables palomitas.
Es de este modo como la creciente fusión entre lo público y lo publicitario comercial proyecta su verdadero sentido: se trata, en último término, de vaciar lo intrínseco de nuestras ciudades, lo que las hacía singulares, para terminar por constituirse en ejemplares seriados de una única macrourbe global donde los “no lugares” de que habla el antropólogo Marc Augé se han convertido paradójicamente en los corazones postizos de unas ciudades que cada vez resultan más indistinguibles unas de otras.
Pero no se trata de un ejercicio de nostalgia. La sustitución de lo nuestro por lo ajeno, de lo próximo por lo global, tiene un sentido muy concreto: el objetivo último radica en que el dominio de nuestra existencia cotidiana y la satisfacción de nuestras necesidades más inmediatas pase a manos de unas instancias lejanas, inalcanzables, que, bajo la forma de marcas globales, nos integran en esa macrociudad única.
Lo que sucede es que si lo que es en definitiva una expropiación tiene lugar al precio de la asfixiante fusión entre lo público y lo publicitario comercial que hoy vivimos, no cabe duda de que la sociedad ya está generando ahora mismo sus anticuerpos. Y si alguien lo duda, que se lo pregunten a quienes ocuparon las principales plazas españolas hace cosa de dos años y pico.